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Martes 20 de diciembre de 2005 
 
El Consejo Nacional de la Raza rechaza que la reforma migratoria de Washington se convierta en ley
 

El Consejo Nacional de la Raza (CNR), una influyente coalición de hispanos en EEUU, no parece estar preocupado por la polémica reforma migratoria que ha aprobado la Cámara de Representantes estadounidense, que convierte en delito la presencia de ciudadanos indocumentados en el país. Mischele Waslin, analista del CNR, declaró a Americaeconomica.com que la propuesta no afectará a los indocumentados mexicanos, la principal corriente de inmigrantes, ya que "nunca se convertirá en ley".

La medida todavía tiene que ser evaluada por el Senado, que a juicio de la intengrante del CNR, modificará el texto actual con "iniciativas más comprensivas". Pero lo cierto, es que hasta el momento el Congreso ha aprobado el proyecto de ley con 239 votos a favor y 182 en contra. Un dato significativo que para Waslin significa que existen "más de 200 representantes a los que les interesa castigar a los inmigrantes".

No obstante, el actual inquilino de la Casa Blanca, George Bush, ha intentado suavizar la decisión del Congreso estadounidense. Por esta razón, ha reiterado a los diputados que, si bien está de acuerdo con una reforma que proteja las fronteras nacionales, es necesara la creación de un programa de trabajadores temporales que reduzca el número de indocumentados que entran cada año en EEUU.

En concreto Bush ha propuesto desarrollar un proyecto de contratación de trabajadores temporales, que podrían desempeñar sus actividades de manera legal en EEUU durante un periodo máximo de seis años, pero finalizado el plazo, tendrán que regresar a su país de origen sin obtener la residencia.

Esta medida recoge la base de la propuesta de inmigración planteada por los senadores republicanos Kennedy y McCain. El texto detalla que los trabajadores internacionales pueden ocupar trabajos que requieran pocas habilidades y estudios pero que previamente hayan sido rechazados por los ciudadanos estadounidenses.

De esta forma, los inmigrantes podrán optar por un permiso de tres años, renovable por otros tres más. La diferencia con la iniciativa de Bush es que en este caso, concluidos los seis años, los inmigrantes podrián iniciar el proceso para obtener la residencia permanente en EEUU.

Pero esta iniciativa no es bien vista por sus compañeros republicanos, quienes tuvieron que retirarla del proyecto de ley debido a una falta de acuerdo, antes de que la Cámara de Representantes iniciase la votación.

 

 

 

 
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