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Consejo Nacional de la Raza (CNR), una influyente coalición
de hispanos en EEUU, no parece estar preocupado por la polémica
reforma migratoria que ha aprobado la Cámara de Representantes
estadounidense, que convierte en delito la presencia de
ciudadanos indocumentados en el país. Mischele Waslin,
analista del CNR, declaró a Americaeconomica.com
que la propuesta no afectará a los indocumentados
mexicanos, la principal corriente de inmigrantes, ya que
"nunca se convertirá en ley".
La medida todavía tiene que ser evaluada por el Senado,
que a juicio de la intengrante del CNR, modificará
el texto actual con "iniciativas más comprensivas".
Pero lo cierto, es que hasta el momento el Congreso ha aprobado
el proyecto
de ley con 239 votos a favor y 182 en contra. Un dato significativo
que para Waslin significa que existen "más de
200 representantes a los que les interesa castigar a los
inmigrantes".
No
obstante, el actual inquilino de la Casa Blanca, George
Bush, ha intentado suavizar la decisión del Congreso
estadounidense. Por esta razón, ha reiterado a los
diputados que, si bien está de acuerdo con una reforma
que proteja las fronteras nacionales, es necesara la creación
de un programa de trabajadores temporales que reduzca el
número de indocumentados que entran cada año
en EEUU.
En
concreto Bush ha propuesto desarrollar un proyecto de contratación
de trabajadores temporales, que podrían desempeñar
sus actividades de manera legal en EEUU durante un periodo
máximo de seis años, pero finalizado el plazo,
tendrán que regresar a su país de origen sin
obtener la residencia.
Esta
medida recoge la base de la propuesta de inmigración
planteada por los senadores republicanos Kennedy y McCain.
El texto detalla que los trabajadores internacionales pueden
ocupar trabajos que requieran pocas habilidades y estudios
pero que previamente hayan sido rechazados por los ciudadanos
estadounidenses.
De
esta forma, los inmigrantes podrán optar por un permiso
de tres años, renovable por otros tres más.
La diferencia con la iniciativa de Bush es que en este caso,
concluidos los seis años, los inmigrantes podrián
iniciar el proceso para obtener la residencia permanente
en EEUU.
Pero
esta iniciativa no es bien vista por sus compañeros
republicanos, quienes tuvieron que retirarla del proyecto
de ley debido a una falta de acuerdo, antes de que la Cámara
de Representantes iniciase la votación.
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