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Una
semana después de que el vicepresidente cubano José
Ramón Fernández confirmara en un discurso televisivo
que la selección nacional de la isla participaría
en el Torneo Mundial de Béisbol Profesional, Washington ha
paralizado los planes deportivos cubanos. La Oficina para el Control
de Bienes extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro
de EEUU, ha anunciado que no concederá a Cuba la licencia
necesaria para participar en la competición.
Los
equipos que participan en el torneo necesitan de un permiso que
concede la OFAC, ya que en cada partido las selecciones van a obtener
beneficios económicos. La institución estadounidense
ha alegado que estas ganancias son incompatibles con el embargo
al Gobierno cubano. Además, los titulares de la OFAC han
sugerido que la participación de la selección cubana
en este Mundial sea reemplazada por la del equipo de exiliados cubanos
que reside en EEUU.
La
dirección de las Grandes Ligas y las asociaciones de jugadores
han adelantado que no van a nombrar a ningún sustituto porque
van a apelar la decisión de la OFAC. El comisionado de las
grandes ligas estadounidenses, Bud Selling, ha asegurado que en
el caso de que definitivamente Cuba no pueda disputar el Mundial,
el equipo de exiliados cubanos no participará en el torneo,
su puesto lo ocupará Colombia o Nicaragua.
La
decisión de la OFAC se produce unos días después
de que el exilio radical de Miami también intentara impedir
la participación de Cuba en el Mundial. El conocido anticastrista
radical y congresista por Florida, Lincoln Díaz Balart, expresó
en una sesión del Congreso su desacuerdo en que la selección
de la Isla compitiera en el Clásico Mundial en el que se
enfrentan habitualmente las selecciones de las principales ligas
profesionales del mundo. Para este furibundo anticastrista la selección
cubana que acuda a este torneo debe estar formada por los mejores
jugadores nacidos en la Isla que juegan en EEUU, donde, según
sus datos hay 22 cubanos.
Pero
esta vez, sus posiciones políticas no fueron compartidas
ni siquiera por buena parte de sus correligionarios que, con el
corazón dividido, como aficionados a este deporte también
suspiran por un enfrentamiento Cuba-EEUU que aclare definitivamente
qué país merece el primer puesto en la jerarquía
global de esta disciplina. Cuba, como equipo "amateur",
acumula el mayor número de títulos mundiales y olímpicos
de su categoría, incluidos los oros en los dos torneos más
recientes y suele vencer con gran facilidad al combinado universitario
estadounidense al que se enfrenta en estas competiciones.
La duda está en si también Cuba podría ganar
a un equipo compuesto por los mejores profesionales de la liga estadounidense,
muchas de cuyas actuales estrellas han nacido también en
la Isla. Este "morbo", siempre presente entre la afición,
motivó la invitación a La Habana de Bud Selling.
Son
16 los equipos que jugarán la competición encuadrados
en cuatro grupos en la fase previa. Si pudiera participar, la selección
de la Isla estaría en el Grupo C y sus primeros contrincantes
serán complicados: Puerto Rico, Holanda y Panamá.
La fase clasificatoria del torneo comenzará el 3 de marzo
del año que viene en Puerto Rico.
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