Viernes 16 de diciembre de 2005
 
La alemana Thyssen-Krupp lanza una contraoferta
 
Las relaciones entre Arcelor y Dafasco se complican
Alberto Miguel Arruti
 

La OPA hostil lanzada por Arcelor sobre la siderúrgica canadiense Dofasco se ha complicado en los últimos días porque la alemana Thyssen-Krupp ha llevado a cabo una contraoferta sobre la totalidad de Dofasco, para lo que ha mejorado el precio ofrecido por Arcelor, que era de 56 dólares canadienses por acción. Los alemanes ofrecen 61,50 dólares canadienses por acción, lo que representa un incremento del 9,82%. Thyssen-Krupp valora Dofasco en 3.500 millones de euros. De momento, al menos, Dofasco se pronuncia por los alemanes, al tiempo que Arcelor estudia presentar una nueva propuesta.

Indudablemente, lo que pretenden ambas empresas es crecer en Estados Unidos y tener allí la presencia más fuerte posible. Los analistas piensan que no es fácil la salida a esta situación, porque si para Arcelor no iba a ser fácil rentabilizar una compra por la que iba a pagar 5,3 veces el beneficio antes de intereses y amortizaciones (evitad), ¿cómo lo conseguirá la Thyssen?

Un mismo interés lleva a las dos empresas europeas, y es el sector del automóvil en el que Dofasco es líder en Norteamérica. Se busca entrar en un mercado, que supone un tercio de las ventas mundiales de automóviles. Además, Dofasco es dueño de una mina de hierro y compra el 10% de slabs (grandes bloques de acero para laminar) a Arcelor Brasil. En otras ocasiones, Arcelor se ha retirado de la contienda, como son los casos de Ucrania o Turquía. Para las empresas europeas, no es fácil entrar en el mercado de Estados Unidos, debido a los elevados costes sociales, ya que los planes de pensiones no están externalizados.

Arcelor se ha consolidado plenamente en Brasil. En este momento, es el segundo productor mundial, después de Mittal Steel. La tercera parte del ebitda de Arcelor procede de sus instalaciones en Brasil. Actualmente, Arcelor se encuentra reorganizando sus activos en Latinoamérica. Esta operación gira en torno de Arcelor Brasil y la nueva sociedad, a constituir en fecha próxima, que estará integrada, además, por Belgo, CST y Vega do Sul. Arcelor Brasil se compone de 25 unidades de producción y procesamiento del acero, con capacidad para 11 millones de toneladas al año. Emplea a 14.500 trabajadores. Tiene un beneficio de explotación de 31.575 millones de euros.

Todo esto se lleva a cabo en un momento en que, en los últimos seis meses, los precios del acero han descendido alrededor de un 30%, con lo que finalizan dos años de auténtica subida de precios por la fuerte demanda de China y, en menor grado, de Europa. Pero este país asiático ha pasado de ser importador de acero a convertirse en exportador, lo que ha obligado a muchas empresas siderúrgicas a disminuir su producción.

También conviene tener presente el Protocolo de Kioto. En este momento, en la Unión Europea, hay 5.000 empresas sujetas al comercio de CO2. Sólo 50 de estas empresas han ido a la bolsa y la mayoría son eléctricas y petroleras. Los volúmenes que se contratan son, generalmente, mayores que la demanda de derechos de dióxido de carbono, lo que da lugar a que el mercado se constituya básicamente como especulación.

Los principales protagonistas de este mercado son las eléctricas. Y las industria no energéticas consideran este proceso, dominado por la especulación. Y aquí coinciden en una serie de empresas que, en principio, nada tienen en común, como son las siderúrgicas, las papeleras, las cementeras y las cerámicas. Se encuentran en franca desventaja frente a las eléctricas.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.