| La OPA hostil
lanzada por Arcelor sobre la siderúrgica canadiense Dofasco
se ha complicado en los últimos días porque la alemana
Thyssen-Krupp ha llevado a cabo una contraoferta sobre la totalidad
de Dofasco, para lo que ha mejorado el precio ofrecido por Arcelor,
que era de 56 dólares canadienses por acción. Los
alemanes ofrecen 61,50 dólares canadienses por acción,
lo que representa un incremento del 9,82%. Thyssen-Krupp valora
Dofasco en 3.500 millones de euros. De momento, al menos, Dofasco
se pronuncia por los alemanes, al tiempo que Arcelor estudia presentar
una nueva propuesta.
Indudablemente, lo que pretenden ambas empresas es crecer en Estados
Unidos y tener allí la presencia más fuerte posible.
Los analistas piensan que no es fácil la salida a esta situación,
porque si para Arcelor no iba a ser fácil rentabilizar una
compra por la que iba a pagar 5,3 veces el beneficio antes de intereses
y amortizaciones (evitad), ¿cómo lo conseguirá
la Thyssen?
Un mismo interés lleva a las dos empresas
europeas, y es el sector del automóvil en el que Dofasco
es líder en Norteamérica. Se busca entrar en un mercado,
que supone un tercio de las ventas mundiales de automóviles.
Además, Dofasco es dueño de una mina de hierro y compra
el 10% de slabs (grandes bloques de acero para laminar) a Arcelor
Brasil. En otras ocasiones, Arcelor se ha retirado de la contienda,
como son los casos de Ucrania o Turquía. Para las empresas
europeas, no es fácil entrar en el mercado de Estados Unidos,
debido a los elevados costes sociales, ya que los planes de pensiones
no están externalizados.
Arcelor se ha consolidado plenamente en Brasil.
En este momento, es el segundo productor mundial, después
de Mittal Steel. La tercera parte del ebitda de Arcelor procede
de sus instalaciones en Brasil. Actualmente, Arcelor se encuentra
reorganizando sus activos en Latinoamérica. Esta operación
gira en torno de Arcelor Brasil y la nueva sociedad, a constituir
en fecha próxima, que estará integrada, además,
por Belgo, CST y Vega do Sul. Arcelor Brasil se compone de 25 unidades
de producción y procesamiento del acero, con capacidad para
11 millones de toneladas al año. Emplea a 14.500 trabajadores.
Tiene un beneficio de explotación de 31.575 millones de euros.
Todo esto se lleva a cabo en un momento en
que, en los últimos seis meses, los precios del acero han
descendido alrededor de un 30%, con lo que finalizan dos años
de auténtica subida de precios por la fuerte demanda de China
y, en menor grado, de Europa. Pero este país asiático
ha pasado de ser importador de acero a convertirse en exportador,
lo que ha obligado a muchas empresas siderúrgicas a disminuir
su producción.
También conviene tener presente el Protocolo de Kioto. En
este momento, en la Unión Europea, hay 5.000 empresas sujetas
al comercio de CO2. Sólo 50 de estas empresas han ido a la
bolsa y la mayoría son eléctricas y petroleras. Los
volúmenes que se contratan son, generalmente, mayores que
la demanda de derechos de dióxido de carbono, lo que da lugar
a que el mercado se constituya básicamente como especulación.
Los principales protagonistas de este mercado son las eléctricas.
Y las industria no energéticas consideran este proceso, dominado
por la especulación. Y aquí coinciden en una serie
de empresas que, en principio, nada tienen en común, como
son las siderúrgicas, las papeleras, las cementeras y las
cerámicas. Se encuentran en franca desventaja frente a las
eléctricas.
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