| Según los
primeros datos oficiales de las elecciones generales de Bolivia,
Evo Morales habría vencido con un 47% de los votos, frente
al 37% del respaldo de los ciudadanos que obtiene su principal rival,
Jorge Quiroga. Estas cifras han sido reveladas por la agencia Reuters,
que cita fuentes de la Corte Nacional Electoral (CNE),
aunque hasta el momento sólo corresponden al 8% del
sufragio contabilizado. Sin embargo, todo apunta a que Morales y
su partido, Movimiento al Socialismo (MAS), se convertirán
en el nuevo Poder boliviano.
Pero aunque todavía hay que esperar
a que la Corte Nacional Electoral (CNE) difunda los resultados definitivos
en los próximos días, las principales empresas consultoras
han concedido la victoria virtual al MAS. Según la firma
Apoyo, Opinión y Mercado, el partido político de Morales
habría conseguido el 51,1% de los sufragios, la mayoría
absoluta del Parlamento, mientras que la formación política
de Quiroga, Poder Democrático y Social (Podemos), obtendría
el 31,1% del apoyo popular.
Ante estos resultados, Quiroga ha sido la primera
persona en reconocer el triunfo de de su rival ante las distintas
televisiones del país. Por su parte, Morales en su primera
aparición pública después de celebrarse los
comicios, ha asegurado que para Bolivia comienza una nueva etapa
con igualdad, justicia social, paz y equidad. Pero el aspirante
del MAS también tuvo en la celebración de su victoria
palabras de reproche para los funcionarios de la CNE, quienes en
esta jornada han sido criticados por haber ordenado la depuración
de más de un millón de personas del Padrón
Electoral, precisamente en las poblaciones donde el MAS tiene más
apoyo.
Estos datos de los comicios no han causado
sorpresa entre la población boliviana. De hecho, los sondeos
previos a las elecciones otorgaban a Morales una ventaja de cinco
puntos porcentuales frente a Quiroga. El candidato del MAS, que
aseguró tener el apoyo del ex presidente español Felipe
González, ante más de 45.000 personas en un mitin
en la ciudad de Cochabamba, señaló que mantendrá
la estabilidad social y macroeconómica del país "porque
es un patrimonio de todos los bolivianos".
Morales contará además con el
apoyo de los altos mandos del Ejército. En una reunión
celebrada la semana pasada, el jefe del Estado Mayor, el general
Marco Antonio Vásquez, garantizó la subordinación
de los militares a quien es ahora virtual vencedor de las elecciones
generales.
Petroleras. Ahora bien, hay
incógnitas. Y algunas muy grandes, como el futuro del sector
petrolero. Desde luego, una posible victoria de Morales en los comicios
preocupa a las grandes petroleras y gasistas mundiales presentes
en Bolivia: ExxonMobil, Total, Irving, Repsol YPF, Petrobras o BG.
Algunas de estas empresas temen que una victoria del candidato del
MAS pueda llegar a suponer una nacionalización de sus activos
en el país boliviano. Morales ya ha advertido que cancelará
todos los contratos, según él, porque son ilegales
al no haber sido aprobados por el Congreso.
No obstante, el partido no quiere que se hable
de una nacionalización en sí. Más bien, sus
responsables apuestan por que el Estado recupere su capacidad para
gestionar los ingresos del sector petrolero nacional.
Así, Santos Ramírez, uno de los
representantes del MAS de la Comisión de Hidrocarburos, señaló
a Américaeconómica.com que su formación
política, si llega al Gobierno, declarará nulos los
contratos firmados con las petroleras puesto que es algo establecido
legalmente tanto en el referéndum de 2003 como en las posteriores
legislaciones aprobadas.
Sin embargo, Ramírez precisa que esta
decisión no supondrá una nacionalización, sino
que más bien supondrá la recuperación por parte
del Estado boliviano de su capacidad de maniobra para decidir sobre
el sector energético. Según este representante del
MAS, el Gabinete será el encargado de gestionar los beneficios
para favorecer a los ciudadanos.
No obstante, otros observadores señalan
que dentro de esta formación política no hay posiciones
tan "moderadas" y advierten que algunos miembros de este
partido apuestan por una nacionalización drástica
de la industria energética.
En cualquier caso, los analistas insisten en
la incertidumbre a la que se enfrenta el sector. Por ejemplo, un
informe de Ahorro Corporación, broker controlado
por las cajas de ahorros españolas, publicado esta semana,
señala que un triunfo de Evo Morales sería una mala
noticia para Repsol y el resto de empresas del sector.
De igual forma, el estudio asegura que la incertidumbre
se va a extender si no hay una victoria clara de ninguno de los
candidatos "porque la renegociación de los contratos
será aplazada".
De momento, la mayor parte de las petroleras insiste en que los contratos son legales. Incluso, algunas han señalado que los últimos decretos en los que se ha autorizado una subida de los impuestos desde el 18% al 50% en concepto de royalties violan los contratos que tenían firmados con el Estado boliviano y atentan contra la seguridad jurídica.
Además, advierten que esta tendencia puede afectar a las inversiones en el país andino. En este sentido, la Cámara de Hidrocarburos de Bolivia, patronal que agrupa a las empresas presentes en dicha nación, asegura que las inversiones en el primer semestre cayeron un 40% hasta 62,5 millones de dólares por culpa de las incertidumbres en el panorama político.
Algunas empresas han advertido que están
dispuestas a abandonar el país, si bien otras, como Repsol
o Petrobras, han señalado que van a permanecer. El presidente
de la petrolera brasileña, José S. Gabrielli, dijo
hace algunas semanas a este diario que la producción de gas
natural en Bolivia es necesaria para el país, pero también
lo es para las naciones vecinas como Brasil y Argentina. Según
él, hay interés interés mutuo entre ambas partes
"por lo que hay que encontrar una salida que sea buena para
todos".
No obstante, advirtió que hay otras
alternativas al gas boliviano en Latinoamérica. Quizá
otras petroleras estén pensando lo mismo. Por lo pronto,
ante la posibilidad de tener que dejar sus actividades en Bolivia,
Repsol ha impulsado en los últimos meses acuerdos en Venezuela,
Perú, Trinidad y Tobago y Brasil.
Algunos expertos van más lejos y señalan que las empresas con más dificultades serán las estadounidenses por el enfrentamiento entre Morales y EEUU en los últimos años. Y apuestan por un fortalecimiento de compañías como Petróleos de Venezuela (Pdvsa), gracias a las buenas relaciones entre el candidato del MAS y Hugo Chávez.
FMI. En medio de esta incertidumbre,
algunos organismos supranacionales han querido dar estabilidad al
proceso. Así, el director gerente del Fondo Monetario Internacional
(FMI), Rodrigo Rato, aseguró que el organismo ayudará
al futuro Gobierno de Bolivia, "gane quien gane las elecciones
presidenciales del domingo".
Rato no se refirió directamente a Morales, pero declaró que todos los candidatos con los que se entrevistó en febrero pasado cuando visitó el país son dignos de respeto.
Sin embargo, el director gerente del FMI dejó claro que sea cual sea el color político del nuevo Gobierno, el país seguirá necesitando financiación externa para acometer las inversiones que le permitan explotar sus recursos naturales. Rato dijo que Bolivia, como los demás países, tendrá que entender que no puede renunciar a las aportaciones del capital privado para construir las infraestructuras que le permitan producir, distribuir y vender energía.
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