| Las autoridades económicas
de la isla intentan desde hace unos meses poner en práctica un nuevo sistema
para asegurar a la población la producción y el suministro eléctrico,
similar al que ya ha sido probado con éxito en algunas zonas de Brasil.
Se trata, en definitiva, de olvidar las grandes centrales y las producciones masivas
y concentrar el esfuerzo en independizar pequeñas unidades de generación
y suministro que den servicio a pequeñas poblaciones o instituciones concretas.
El desarrollo de esta idea ha exigido la adquisición
de generadores móviles y grupos electrógenos que se instalaran en
las zonas o centros elegidos durante esta primera fase de muestreo. La
Habana ha optado para el proyecto por colaborar con empresas de probada solvencia
en la fabricación e instalación de estos equipos, como la compañía
española Guascor S. A., que ya tenía algunos grupos electrógenos
en funcionamiento en determinados hoteles de la Isla. Guascor
ha cerrado un contrato con El Gobierno cubano de unos 100 millones de euros y,
según algunas fuentes relacionadas con estos trabajos, ya habría
entregado algunas unidades, entre otras un grupo electrógeno que garantizará
la autonomía energética de un hospital de pediatría, situado
en la ciudad de Holguin. Otra de las empresas que
participan es de nacionalidad alemana, Daimler Benz, que habría firmado
un contrato de similares características al que tiene en vigor Guascor.
Aunque la mayor partida prevista será adjudicada, tal y como informó
Cuba Económica, a la empresa coreana Hyundai que ha obtenido un contrato
de compra de 383,4 millones de euros, para construir 344 unidades, cuyo despliegue
y funcionamiento debe estar terminado para finales de 2007. Los
equipos adquiridos a la empresa coreana, que utilizarán como combustible
el diesel, aportarán un aumento del 30% a la capacidad de generación
de la Isla, que quedará establecida a partir de entonces en 2.500 megawatios.
En el nuevo esquema quizá participe también
Gamesa que construiría una central eólica y diseñaría
equipos de generación que usan como combustible el gas natural. Una
materia prima, de momento desconocida en territorio cubano. Aunque quizá
no sea así en el futuro. O eso se dice en algunos ámbitos que relacionan
el renovado interés de las petroleras de EEUU por hacer negocios con la
Isla con la explotación de pozos de petróleo situados en las aguas
territoriales cubanas del Golfo de México. Una zona en la que, de momento,
opera un consorcio encabezado por la española Repsol, en teoría
en busca de crudo. Pero quizá busquen otra cosa.
Según un informe de la Sociedad de Evaluación Geológica de
EEUU, que se publicó en 2004, en la zona habría unas cuantíosas
reservas de gas. En el texto, publicado en febrero de 2004 bajo el título
''Evaluación de los Recursos de Petróleo y Gas en el Subsuelo Marino
del Norte de Cuba, 2004'', se establecen unas reservas potenciales de 4.600 millones
de barriles de petróleo y, lo que es más importante, cerca de 9,3
billones de pies cúbicos de gas (263,34 billones de litros). Prácticamente
las mismas que, según estos analistas, tiene todavía Bolivia sin
descubrir. Este sería, en opinión de
fuentes de la industria, el informe inicial manejado por la petrolera hispano-argentina
Repsol-YPF cuando decidió invertir 40 millones de dólares (33,49
millones de euros) en la perforación del pozo Yamagua 1, situado a 32,18
kilómetros de La Habana en la zona noroeste. Además,
en la primavera pasada los responsables de la petrolera hispano argentina reconocieron
que habían podido confirmar la existencia de reservas de alta calidad en
el área, aunque consideraban que no eran explotables de momento. Pero,
las compañías estadounidenses dudan de esta última información.
Si se trata de verdad de pozos no explotables, ¿Por
qué la firma hispano-argentina va a iniciar la exploración de otros
dos en alianza con los noruegos de Norsk Hydro, una compañía con
probada experiencia en la explotación de pozos marinos, y con los indidos
de ONGC? ¿Por qué el trío va a elevar su inversión
hasta los 50 millones de dólares (41,86 millones de euros)? Sin
contar con que, hoy mismo, ha entrado en funcionamiento la mayor planta de licuefación
de gas que existe por el momento en el mundo, el cuarto tren del proyecto Atlantic
LNG, situado en Trinidad y Tobago, donde Repsol YPF posee una participación
del 22,22% y de la que espera conseguir a medio plazo entre 5 y 10 millones de
barriles de gas al año, lo que consolidaría su decisión de
convertirse en la petrolera más importante del Caribe. El
inicio de los trabajos en la parte cubana del Golfo de México, previsto
para febrero de 2006, sería la fecha límite que se ha marcado el
lobby de las petoleras estadounidenses, que encabeza Halliburton; la empresa que
dirigió el vicepresidente Dick Cheney, para lograr resultados en el Parlamento
de EEUU: quieren que Washington les proporcione el mismo trato en lo que respecta
a la posibilidad de hacer negocios con Cuba que el que han conseguido las multinacionales
agroalimentarias. El fuerte aumento de los precios energéticos
en el país norteamericano es uno de los argumentos más potentes
que exhiben en favor de su causa. Creen además que el ardid legal que permite
a las empresas de alimentación comerciar con la Isla, el hecho de que estas
ventas sean consideradas como ayuda humanitaria, no es más que una excusa. Aunque,
los analistas políticos de Miami creen que las posibilidades de éxito
del lobby petrolero dependen del resultado de las próximas elecciones legislativas
parciales y locales de noviembre del próximo año. Mientras
tanto, tal y como público Cuba Económica, algunas empresas petroleras
de EEUU van a reunirse en Cancún con las autoridades económicas
de Cuba entre el 2 y el 4 de febrero del próximo año. El encuentro,
que organizara Alamar Associates, contará con la presencia de compañías
como Valero, Caterpillar y los Departamentos de Desarrollo Económico de
Luisiana y Lafayette.
La posibilidad de que en la parte cubana del Golfo de México se encuentren
yacimientos explotables de gas natural y petróleo de alta calidad a muy
pocos kilómetros de la Costa de Florida y de que esta riqueza caiga en
manos de empresas extranjeras inquieta desde hace tiempo en EEUU. Más aún
ahora que la búsqueda de recursos se ha convertido en una parte fundamental
de la estrategia del negocio energético. |