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El gobernador del banco central italiano,
Bankitalia, está siendo investigado por la Fiscalía
de Milán con la acusación de insider training.
Los jueces milaneses, que indagan el abordaje de la Banca Popolare
Italiana (BPI) a Antonveneta, consideran que Antonio Fazio ofreció
información privilegiada sobre la OPA a Giampiero Fiorani,
el ex consejero delegado de BPI que fue arrestado a principios de
esta semana. Fazio volvió a repetir hoy que su conciencia
está tranquila. Pero el primer ministro, Silvio Berlusconi,
ha convocado un consejo de ministros extraordinario el próximo
martes para discutir este asunto y ha afirmado que las dimisiones
del gobernador serían una buena señal.
Hoy viernes, además, el presidente del
Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, ha declarado que
si de verdad Fazio ha aceptado los regalos que le hizo Fiorani,
como publican algunos medios italianos, el gobernador habría
violado los códigos del conducta del BCE.
En esta situación de inestabilidad tanto
financiera como política, el Gobierno de Berlusconi mantiene
una pasividad inaudita y concentra sus esfuerzos en faltar al respeto
tanto a sus rivales políticos como a los votantes de estos.
Berlusconi se escuda en que el Ejecutivo no tiene poderes para sustituir
al gobernador de Bankitalia. Sin embargo, según varias fuentes
políticas y sindicales consultadas por este diario, coinciden
en destacar que si el Gobierno propusiera al Parlamento pedir la
dimisión de Fazio, la oposición le garantizaría
su apoyo. Y delante a una petición realizada por unanimidad
por el Parlamento Soberano sería muy difícil para
Fazio resistir en sus posiciones.
El arresto de Fiorani hace tambaelar los
pilares de la política italiana. A Giampiero Fiorani
se le acusa de sobornar a políticos con dinero procedente
de los clientes a quienes, durante años, la entidad aplicó
sobreprecios y comisiones ilícitas. El ex directivo de BPI
será interrogado mañana, sábado, y la clase
política empieza a temblar, a cuatro meses de las elecciones
generales y con un procedimiento abierto en Bruselas por la gestión
de las OPA bancarias. En este revuelto escenario, ya se han empezado
a oír críticas hacia los jueces. Las formaciones políticas,
de uno y otro signo, han traído al presente el recuerdo de
la tangentopolis de principios de los 90.
Los jueces han cubierto con el secreto de sumario los nombres de
los políticos presuntamente involucrados en esta red delictiva,
pero nadie cree que esta medida evite las filtraciones cuando Fiorani
empiece a contestar a las preguntas de la Justicia. Por el momento,
sólo se sabe que en los documentos de la Fiscalía
están los nombres de Luigi Grillo e Ivo Tarolli, senadores
de Forza Italia y de los democristianos de la UDC, respectivamente,
como titulares de sendas cuentas en BPI que están siendo
investigadas.
Las mayores sospechas recaen sobre la Liga Norte, el partido aliado
de Gobierno de Berlusconi que más defendió a Fiorani
y su proyecto de crear una gran banca del norte.
En particular, circula con fuerza el nombre del ministro para las
Reformas, Roberto Calderoli, aunque un portavoz de la Liga se ha
apresurado a cerrar filas entorno a este alto cargo.
Ambos lados. Los temores, sin embargo,
no afectan exclusivamente al centroderecha. Los partidos del centroizquierda,
y en particular los Democráticos de Izquierdas (DS, por su
sigla en italiano) también tienen miedo a ser salpicados,
sobre todo porque en la investigación de la Fiscalía
milanesa podría verse involucrado también Giovanni
Consorte.
De hecho, las conexiones entre los casos de Antonveneta y BNL aún
están lejos de exclarecerse. Unipol, la aseguradora de las
llamadas cooperativas rojas, es tradicionalmente cercana a los DS.
En los círculos financieros italianos ha calado la convicción
de que Consorte no habría intentado el abordaje a BNL si
no hubiese habido la protección política del principal
partido de la oposición, según varias fuentes consultadas.
El secretario general de los DS, Piero Fassino,
ayer se vio obligado en una entrevista televisiva a defenderse de
las acusaciones de complicidad con Consorte. Yo no soy compañero
de merienda de nadie, afirmó Fassino utilizando la
ya famosa frase con la que el pasado verano se definieron las relaciones
entre el gobernador de Bankitalia, Antonio Fazio, y Fiorani, tras
el escándalo de las escuchas telefónicas. Después,
el secretario socialdemócrata recordó que en este
momento la Fiscalía milanesa está indagando a BPI
y no a Unipol. Además, según Fassino, se están
produciendo presiones políticas sobre Fazio para que retrase
su decisión sobre la OPA de Unipol, una situación
que estaría dañando tanto a los accionistas de la
aseguradora como al mercado en general.
Unipol y BPI. Esta semana la aseguradora se ha visto obligada
a desmentir varias noticias aparecidas en prensa. Unipol anunció
el pasado lunes que ya no toleraría la campaña
mediática que en su opinión se ha orquestado
para frenar su OPA sobre BNL. Entre otras cosas, Unipol desmintió
su intervención en acuerdos de negocios que estableció
su participada E-Archimede con el grupo BPI, como le atribuían
los medios de comunicación. La aseguradora explicó
que su único representante en el consejo de administración
de E-Archimede no participó en la reunión en la que
se votó la adquisición de paquetes minoritarios de
acciones de la entidad, entonces presidida por Fiorani.
Y los posibles puntos de conjunción entre las investigaciones
sobre Antonveneta y BNL no terminan aquí. Por ejemplo, la
Fiscalía de Roma que indaga las cuestiones relacionadas con
la banca romana ha escuchado a dos inspectores de vigilancia de
Bankitalia que ya habían sido interrogados por su posible
conocimiento de los hechos en el marco de la investigación
sobre el abordaje a Antonveneta.
El consejo de BNL se reafirma. El consejo de BNL volvió
hoy, viernes, a criticar la OPA de Unipol, como ya hizo el 14 de
noviembre. Mientras, se ha confirmado que Giovanni Consorte, presidente
de Unipol, es indagado por la Fiscalía de Roma, como anunció
Americaeconomica.com el pasado lunes. Los administradores
de BNL consideran que, pese a los retoques que Unipol ha aportado
a su proyecto, el conglomerado financiero que surgiría de
la operación necesita 2.000 millones de euros adicionales
para ver garantizada su estabilidad. El consejo también ha
criticado que la obligación de pasividad que tienen que respetar
los gestores de una entidad objeto de OPA dura desde hace ya cinco
meses, lo que empieza a afectar el normal desarrollo de la banca.
El consejo ha dado mandato al presidente, Luigi Abete, para que
tome todas las medidas necesarias para paliar esta situación.
La decisión más esperada. Mientras, se ha confirmado
que Consorte es investigado por los magistrados romanos. Una cuestión
que, junto con las dificultades en las que se encuentra el gobernador
de Bankitalia, Antonio Fazio, a su vez investigado en Roma y Milán,
parece complicar la suerte de la OPA. Según el responsable
del sindicato bancario FABI para Bankitalia, Angelo Maronesi, es
difícil que en esta situación el regulador dé
el visto bueno a Consorte.
En declaraciones a este diario, Maronesi afirmó que probablemente
la decisión de Bankitalia se conocerá el lunes. El
sindicalista informó que los técnicos a los que Fazio
ha encargado estudiar la oferta de Unipol son Giovanni Castaldi
e Claudio Clemente, los mismos que le aconsejaron que no diera el
visto bueno a la OPA de Popolare Italiana, entonces Popolare di
Lodi, sobre Antonveneta.
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