Viernes 16 de diciembre de 2005
 
Chile: hora de definiciones
Juan Varde (Santiago de Chile)
 
Lanzados a la búsqueda de votos para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales chilenas del próximo 15 de enero, el centroderechista Sebastián Piñera y la socialista Michelle Bachelet salieron a jugar sus fuertes cartas. Ganadora de la primera ronda, Bachelet buscaba remedar las fisuras que dominan a la coalición oficialista y que podrían dar una ventaja critica a su adversario Piñera en la carrera contrarreloj hacia el balotaje.

Sebastián Piñera anunció la incorporación de una docena de militantes democristianos a su campaña. La Democracia Cristiana (DC) integra la Concertación del actual gobierno, con lo que el candidato opositor logró un golpe de efecto al poner de manifiesto las divisiones que la figura de Bachelet provoca en la DC. Piñera soporta esta acción en un intento por concretar su iniciativa de crear un nuevo referente para el centroderecha con carácter humanista cristiano, mientras que Bachelet, con el respaldo del presidente Lagos, sumó al ministro de Educación  Sergio Bitar, a su comando electoral y comenzó a negociar el apoyo del Partido Comunista (PC) de desempeño menor el último domingo, pero que puede resultar crucial en la hora de definir el futuro presidente chileno.

El presidente del PC, Guillermo Teiler, exigió a Bachelet que explique en breve cómo pondrá en marcha la reforma del sistema de pensiones (uno de los mayores focos de desigualdad en el país). El PC pondrá condiciones a su apoyo, y de eso se trata. Además Bachelet tratará de convencer al aliado del PC, el Partido Humanista, que hasta el momento ha llamado a votar nulo, en blanco o abstenerse, según lo manifestado por su referente Tomás Hirsch.

Seguramente se avecinan días de mucho trajín, en los que las negociaciones por cada voto serán cruciales para los dos candidatos. Quien mejor atienda el juego, asumirá la responsabilidad de conducir los destinos de Chile.

Concentrados en atraer al mismo tipo de votantes, en la mira de los candidatos están

los chilenos más pobres y los de la clase media ubicados en el centro del espectro político.

Piñera obtuvo el respaldo del  ultra conservador Joaquín Lavín. La suma de los votos de ambos supera al registrado por la candidata oficialista, pero no alcanza para que Piñera se proclame presidente.

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