| El Banco Central brasileño ha cambiado su pronóstico de inflación para 2006. El próximo año, el índice de los precios de consumo ascenderá al 3,8%, tres décimas más que lo estimado inicialmente. A pesar de este incremento, la inflación seguirá por debajo del tope que se ha marcado la institución monetaria, el 4,5%.
El
informe trimestral del Banco Central también eleva
la proyección inicial de inflación en 2005,
la cual se fija en 5,7%, cuando la original se ubicaba en
el 5%. El crecimiento de este año también
ha variado, se ha reducido a un 2,3% desde el 3,4% anunciado
el pasado mes de septiembre.
Con
estos datos, hay espacio para bajar los tipos de interés.
Uno de los puntos que marcaron el discurso del presidente
brasileño, Lula Da Silva, del pasado lunes, cuando
garantizó que la economía del país
experimentará un crecimiento más sólido
en 2006, se podría llegar al 4%, y que habrían
más inversiones.
El
mandatario brasileño también justificó
el buen ritmo de la economía del país con
otra bajada en los tipos de interés de los créditos
estatales del Banco Nacional de Desarrollo Económico
y Social (Bndes). Según Lula, las proyecciones futuras
son el fruto de todos los esfuerzos que se han llevado a
cabo durante los últimos tres años para controlar
la inflación.
Los
resultados económicos son una buena noticia para
Lula. Un argumento que le sirve como defensa en los escándalos
de corrupción que han salpicado a algunos miembros
del Partido de los Trabajadores, la agrupación política
a la que pertenece. Además, también podría
utilizar la economía como arma en la campaña
electoral con la que podría conseguir la reelección.
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