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El
lobby de los grandes inversores institucionales
clásicos está a punto de conseguir una victoria
histórica para hacer saltar los blindajes de los
altos ejecutivos y los consejeros de las cotizadas. La SEC
quiere que los accionistas de las cotizadas voten por Internet.
En
los últimos tiempos, los grandes fondos de pensiones
estadounidenses, los hedges y las gestoras han
adquirido un mayor protagonismo en las compañías
en las que mantienen participación.
Contra
su costumbre de muchos años, los institucionales
han querido hacer valer su peso en los accionariados de
las cotizadas para cambiar consejeros, discutir estrategias
o forzar la salida de ejecutivos cuya gestión, al
menos según ellos, era más que dudosa.
Pero
la dificultad de los requisitos y trámites actuales
para abrir las votaciones de sus propuestas a los accionistas
minoritarios, junto a los altos costes de los procesos,
les ha hecho fracasar muchas veces.
Pues
bien, gracias a la acción de Christopher Cox, el
nuevo presidente de la SEC, a partir de 2007 las posibilidades
de éxito de estos grandes accionistas van a multiplicarse.
La
Red. El Consejo del supervisor bursátil ha aprobado
una nueva regla para las elecciones de consejeros y otras
decisiones corporativas que deben ser aprobadas por las
juntas de las compañías cotizadas: los responsables
de las compañías tendrán que utilizar
Internet como medio para proporcionar a sus accionistas
toda la información necesaria para votar una decisión
concreta, votación que, además, también
tendrá que realizarse a través de la Red.
La
SEC ha previsto que en el caso concreto de las elecciones
de consejeros, si existen candidatos propuestos por grupos
disidentes de accionistas, sus nombres también figuren
en las plantillas electrónicas de votación,
de modo que a través del simple uso del ratón
los accionistas puedan elegir su candidato.
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