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Standard&Poors (S&P) estima
que el próximo año las principales entidades financieras
europeas mantendrán la evolución favorable que las
ha caracterizado a lo largo de 2005. El fin del ciclo bajista de
los tipos de interés y de la fase expansiva del crédito
podrían comenzar a empañar este cuadro a partir de
finales de 2006, aunque sus efectos no se desplegarán hasta
2007, según los expertos de S&P.
La agencia calificadora destaca que, por primera vez en esta década,
este año hay más bancos con perspectivas positivas
que negativas, lo que implica que, con toda probabilidad, en 2006
se producirán más subidas que bajadas de ratings.
El 70% de los 50 principales bancos de Europa Occidental tienen
una perspectiva estable. Entre las razones que han favorecido el
buen desarrollo de las entidades financieras este año, S&P
cita el incremento de los ingresos por mayor actividad; la mejora
de la eficiencia y la gestión del riesgo; el esfuerzo para
solucionar los obstáculos legales y las buenas estrategias
de diversificación.
S&P estima que en el próximo periodo aumentarán
los movimientos de consolidación en el sector financiero
europeo, pero cree que las fusiones transfronterizas, como la de
Unicredit con HVB, seguirán siendo excepciones.
Bancos españoles. S&P ha puesto en perspectiva
positiva al Santander, cuyo rating está actualmente
en A+. La calificadora explica que el banco cántabro
está reconstruyendo sus ratios de capital, debilitados por
la compra de Abbey National. La entidad británica, a su vez,
también está en perspectiva positiva, debido a que
S&P confía en que la reestructuración puesta en
marcha por el Santander tendrá efectos positivos tanto sobre
la estructura de costes como sobre la dinamización comercial.
S&P, además, se refiere en su nota al acuerdo alcanzado
por el Santander para comprar el 19,8% de Sovereign Bancorp y asegura
que esta operación no supone una modificación del
perfil de riesgo del banco español, aunque sí pueda
limitar las mejoras en sus ratios de capital.
El segundo banco español, BBVA, tiene un rating de
AA- y su perspectiva es estable. S&P
cree que la entidad mantendrá su fortaleza operativa gracias
a la rentabilidad de su franquicia doméstica y a México.
Según estos analistas, la entidad de origen vasca sería
capaz de hacer frente sin demasiados problemas a eventuales crisis
que afectaran a pequeños países latinomericanos donde
está presente. Sin embargo, si se produjeran problemas en
México, estos afectarían negativamente a su rating.
Finalmente, S&P explica que para mejorar la calificación
de BBVA se necesitaría que el banco presentara un balance
más equilibrado con una menor exposición
a los mercados emergentes.
El Banco Popular es la única entidad financiera española
entre las que analiza S&P que tiene una perspectiva negativa,
aunque su rating está en AA. La agencia
explica este outlook negativo con la tendencia descendiente
en la rentabilidad del banco y el deterioro de sus ratio de capital,
que a su vez tienen a que ver con el efecto dilutivo de la compra
de su filial portuguesa y con la fuerte competencia en España.
La solidez del capital del Popular, según la calificadora,
se han visto afectados por el fuerte crecimiento de la inversión
crediticia del banco en los últimos años, sobre todo
por el lado de la financiación hipotecaria.
En su informe, S&P también incluye el análisis
de las dos mayores cajas de ahorros españolas. La Caixa,
cuyo rating está en A+, tiene una perspectiva
estable, ya que los analistas de la agencia consideran que en el
próximo periodo la entidad catalana consolidará
aún más su ya potente franquicia nacional y mantendrá
sus fundamentales financieros y un perfil de negocio estable.
La calidad del crédito se mantendrá elevada, gracias
a los criterios conservadores de la caja en la concesión
de financiación. S&P dice que elevaría el rating
de La Caixa si la entidad lograra que su negocio típicamente
bancario elevara su rentabilidad. En todo caso, la agencia advierte
de que estará vigilando cualquier deterioro de los ratio
de capital. El rating de S&P sobre Caja Madrid también
está en A+ y su perspectiva es estable. La calificadora
cree que la caja madrileña preservará sus fundamentales
financieros y su perfil de negocio, mientras que la calidad de la
cartera crediticia seguirá elevada.
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