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menos de un mes para que se celebre la segunda vuelta de las elecciones
presidenciales en Chile, ni la candidata de la Concertación,
Michele Bachelet, ni el de Renovación Nacional (RN), Sebastián
Piñera, tienen la victoria asegurada. En las últimas
encuestas se ha reducido la distancia entre ambos aspirantes y además
persiste un alto porcentaje de chilenos que no sabe a cuál
de los dos contendientes dará su apoyo. Conquistar a estos
indecisos no será fácil.
Sobre todo porque los habitantes de Chile parecen haber demostrado
que no les interesa la política: el 50% de los ciudadanos
de la República no se inscribió en el censo electoral
ya que, en opinión de algunas analistas políticos
consultados por Americaeconomica.com, no tiene grandes
expectativas de cambio y considera que, en la forma de gobernar
de ambos candidatos a la Presidencia, no habrá muchas diferencias.
Este panorama ha sido recogido por una encuesta realizada por el
diario chileno, El Mercurio. El sondeo revela que todavía
un 19,7% de la población que se registró para participar
en los comicios no tiene claro por quién votará en
la próxima cita a las urnas del próximo 15 de enero.
Además, el sondeo detalla que Piñera reduciría
en 5,3 puntos porcentuales la distancia que mantiene con Bachelet.
La candidata de la Concertación obtendría el 42,8%
del respaldo popular, mientras que el de RN, un 37,5% del sufragio.
Para desequilibrar esta ajustada contienda electoral ambos candidatos
se han lanzado a buscar el apoyo de la Iglesia católica chilena,
cuya posición es decisiva para el resultado de las elecciones.
Bachelet y Piñera celebraron el mismo día una reunión
por separado con el cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier
Errázuriz, a quien le expusieron los principales ejes de
sus programas políticos respectivos.
Durante su encuentro, la aspirante socialista durante su encuentro
con el prelado resaltó con especial énfasis la importancia
de la familia como pilar básico de la sociedad y los esfuerzos
que haría su Gobierno para combatir la desigualdad y pobreza
que existen actualmente en Chile. El secretario general del Partido
Socialista (PS), Osvaldo Andrade, explicó a Americaeconomica.com
que con esta visita, Bachelet ha neutralizado las críticas
de Sebastian Piñera, en relación a la condición
agnóstica de su principal rival en los comicios.
Pero Bachelet no es la única que se ha apuntado un tanto
a su favor. Andrade indicó a este medio que la reunión
entre Piñera y el arzobispo refuerza la visión humanista
que los chilenos tienen del candidato de RN. Este es uno de los
objetivos de la campaña electoral de Piñera, quien
hace apenas unos días, en declaraciones a los periódicos
regionales, aseguró que el sentimiento del cristianismo orientará
las políticas de su Gobierno si llega a convertirse en el
sustituto del actual mandatario de Chile, Ricardo Lagos.
Por el contrario, el apoyo que la Iglesia católica chilena
podría ofrecer a los dos aspirantes a la Presidencia parece
no convencer a algunos partidos. Fuentes cercanas al proceso lamentaron,
en declaraciones a Americaeconomica.com, que la jerarquía
pastoral estuviese implicada en asuntos políticos ya que,
en su opinión, el credo religioso y la política deben
tener una representación independiente en el país.
Descalificaciones personales. Tanto Bachelet como
Piñera se comprometieron, en su encuentro con arzobispo,
a rebajar las descalificaciones personales que hasta el momento
se han convertido en notas características de su campaña
electoral. El secretario general del PS quiso restar importancia
al cruce de críticas de los dos candidatos, aunque reconoció
que esta estrategia había alcanzado momentos demasiado 'calientes'
en algunas ocasiones.
No obstante, el secretaro general de RN, Cristian , destacó
a este medio, que Bachelet había sido la causante de esta
campaña de insultos. Monckeberg considera que la candidata
socialista 'cometió un error' al acusar a Piñera de
intentar 'comprar' a miembros de la Concertación para que
se cambiase de bando.
Para el Partido Comunista (PC), cuyo voto también es decisivo
para Bachelet, el cruce de insultos entre los dos aspirantes a la
Presidencia forman parte de una lucha mediática marcada por
la ausencia de programas de gobiernos definidos. El secretario general
del PC, Lautaro Carmona, explicó a este diario que
esta situación ha llevado a ambos candidatos a iniciar una
campaña de descalificaciones personales que están
fuera de contexto. Carmona denunció además que sea
quien sea el vencedor de la segunda vuelta de las presidenciales,
los sectores populares deberán continuar la lucha por sus
derechos, a su juicio, bastante olvidados en los últimos
años.
Sin embargo, los responsables de la campaña de RN rechazaron,
ante este medio, que los planes de gobierno no hubiesen sido expuestos
con detalle a los chilenos como aseguran los comunistas chilenos.
En este sentido, el secretario general de RN indicó que todos
los candidatos que participaron en la primera vuelta de las elecciones
habían trabajado intensamente por desarrollar un programa
político ajustado a la ciudadanía.
Con apenas un 5% del respaldo popular en la primera vuelta de las
elecciones, la cúpula del PC mantiene hoy una reunión
para decidir si finalmente apoyará a Bachelet en la próxima
convocatoria electoral de enero. Los comunistas publicaron la semana
pasada un comunicado con cinco puntos que condicionan el apoyo a
la Concertación. La candidata socialista aseguró,
después de recibir las peticiones, que haría todo
lo posible para integrarlas en su plan de Gobierno. El epígrafe
más polémico del texto exige a Bachelet que paralice
el proyecto minero que ha emprendido la empresa canadiense Barrick
Gold en una de las zonas del país declaradas de interés
ecológico.
Lo cierto es que los comunistas no se muestran optimistas con el
resultado de las elecciones. Carmona opina que la Concertación
no satisfizo las expectativas en sus 15 años de Gobierno
y la derecha poco o nada puede ofrecer en materia económica
y social.
En cualquier caso, todo apunta a que habrá que esperar a
la segunda vuelta del próximo 15 de enero para conocer el
resultado final de una contienda en la que la proximidad de los
dos candidatos en las encuestas puede hacer que a última
hora varíen todas las previsiones.
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