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El Gobierno de Hugo Chávez ya ha conseguido
que 19 de las 20 petroleras internacionales que operan en el país
cambien sus actuales convenios operativos a un nuevo modelo de contratos
para la creación de las denominadas "empresas mixtas",
en las que Pdvsa tendrá una participación mínima
del 60%. Pero hay una que se resiste: la estadounidense Exxon. Ante
el desafío, el Ejecutivo venezolano amenaza con expulsarla
del país.
Exxon tiene de plazo para cambiar de decisión hasta el próximo
31 de diciembre. El 1 de enero ya no habrá posibilidad de
diálogo, según ha explicado el ministro de Energía
venezolano y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, quien intenta
presionar a la compañía estadounidense para que este
trámite no se convierta en un conflicto mayor.
Desde principios de año, el Gobierno
venezolano está preparando su particular transformación
del sector petrolero, que tiene como base la Ley de Hidrocarburos
de 2001. Se han sucedido muchas negociaciones y con ellas ha logrado
convencer a la gran mayoría de las compañías
internacionales. Entre ellas, a la anglo-holandesa Royal Dutch Shell,
las argentinas CGC y Tecpetrol, la española Repsol, la estadounidense
Harvest Natural Resourcers, la japonesa Teikoku y la China National
Petroleum Corporation (CNPC).
Pero la reacción de Exxon ha complicado
el final de este proceso y el Gobierno venezolano no va a conceder
ninguna prórroga. Rafael Ramírez ha lanzado dos amenazas.
Primero advirtió a Exxon que su posición ponía
en peligro la posibilidad de obtener nuevas concesiones en el país.
Un mensaje que no ha provocado ningún efecto y que ha motivado
otro más contundente. El ministro ha dado un ultimántum
a la petrolera y ha asegurado que lo que está en juego es
su permanencia en Venezuela.
El primer aviso implicaba a la hispano-argentina
Repsol YPF, que es socia de Exxon en la explotación del yacimiento
Quiamare-La Ceiba en la faja del Orinoco, al suroeste del país.
El Ejecutivo de Chávez también podría paralizar
sus planes de expansión de negocios. Pero el segundo toque
de atención descarta estos temores.
Repsol, a salvo. El ministro venezolano ha asegurado
que no penalizará a Repsol, que sí ha transformado
sus contratos a la nueva modalidad de "empresas mixtas".
El ministro no ha despejado las dudas con una declaración
oficial, pero lo ha dejado entrever con el ejemplo de lo que ocurrirá
en otro yacimiento que opera Exxon junto a Pdvsa.
Ramírez ha declarado que si llega la fecha límite
y no ha habido cambios en los convenios, la petrolera estatal comprará
la participación de la compañía estadounidense
en el Cerro Negro, situado en el Estado de Monagás.
Con los nuevos contratos y la creación de las "empresas
mixtas", Pdvsa aumentará mucho sus beneficios. En la
actualidad, las empresas privadas producen alrededor de 500.000
barriles de petróleo por día. Si el Gobierno venezolano
adquiere estos hidrocarburos, los tiene que pagar al precio establecido
en el mercado internacional. Un coste demasiado elevado si se compara
con los precios que el Estado paga por el petróleo que produce
Pdvsa, que no superan los cuatro dólares (3,3 euros) por
barril.
Sin embargo, con la modalidad de empresa mixta, las compañías
extranjeras ya no venderán petróleo a la República
bolivariana, sino que Pvdsa se convertirá en uno de los principales
socios de explotación.
Aunque las petroleras internacionales se resistieron en un principio
a modifcar su estatus al considerar que en el nuevo esquema perdían
capacidad de dirección y de decisión sobre cuestiones
fundamentales como presupuesto de inversiones, gastos, contratación
de personas, así como de servicios, al final han accedido.
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