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el presidente de Brasil cuenta con el apoyo del gubernamental Partido
de los Trabajadores (PT), Inacio Lula da Silva mantiene en secreto
su decisión de si buscará o no una segunda jefatura
de Gobierno por otros cuatro años más. Todo parece
indicar que habrá que esperar hasta el primer trimestre de
2006 para conocer la respuesta, aunque Lula ha puesto dos condiciones
para ir a la reelección presidencial: un buen funcionamiento
de la economía del país y un respaldo integral de
su partido.
A pesar de la incógnita sobre la decisión que guarda
Lula, los miembros del PT se muestran optimistas. Algunos importantes
asesores del mandatario brasileño citados por la prensa regional
han declarado tener "la certeza absoluta" de que se presentará
a las presidenciales. Además, el responsable del partido
gubernamental, Ricardo Berzoini, confía en que en los próximos
meses el Gobierno brasileño pueda aliviar la caída
de popularidad tras los escándalos de corrupción a
los que actualmente se enfrenta el Ejecutivo del país.
Pero lo cierto es que las encuestas no ubican a Lula en una posición
privilegiada. Según un reciente sondeo realizado por el Instituto
Datafolha, el actual presidente sería derrotado por el alcalde
de Sao Paulo, José Serra, del opositor Partido de la Social
Democracia Brasileña (PSDB) de celebrarse hoy las elecciones.
Serra obtendría el 36% de votos en la primera vuelta frente
al 29% que conseguiría Lula. Una victoria que se repetiría
en la segunda ronda, en la que el candidato del PSDB ganaría
con un 56% del sufragio ante un 36% que tendría el mandatario
brasileño.
Estos datos han llevado a José Dirceu, el que fuera brazo
derecho de Lula, a señalar que si el mandatario brasileño
quiere un segundo mandato, tendrá que detallar ante el electorado
con extrema precisión cuáles serán sus planes
de gobierno. Dirceu ha recordado, en declaraciones a la prensa local,
que ya "nadie le votará porque se trate de Lula, como
en 2002", en relación a la caída de popularidad
que el presidente de Brasil ha registrado en los últimos
meses.
El Congreso brasileño destituyó a principios de diciembre
a José Dirceu, por 293 votos a favor y 192 en contra. La
resolución se votó en una sesión extraordinaria
convocada poco después de que el Tribunal Supremo rechazase
el último recurso presentado por Dirceu. El ex colaborador
de Lula fue ministro de la Presidencia hasta mediados del pasado
mes de junio, cuando presentó su dimisión por el escándalo
sobre la financiación irregular del PT. Según la decisión
legislativa, el político brasileño no podrá
ser candidato ni ocupar ningún cargo público hasta
el año 2016. Para entonces Dirceu tendrá 70 años.
Nuevos escándalos. Pero el Gobierno de
Brasil se enfrenta ahora a un nuevo presunto escándalo de
corrupción. Una comisión parlamentaria de investigación
(CPI) ha anunciado que investigará las cuentas de José
Alencar, vicepresidente del Ejecutivo y ministro de Defensa, ante
sospechas de que existen irregularidades. Según publica la
prensa regional, el PT entregó un millón de reales
(400.000 euros) no contabilizados y en efectivo a la empresa Coteminas,
una poderosa empresa textil propiedad de Alencar.
La compañía ha asegurado que este dinero correspondía
a una deuda de 12 millones de reales (4,6 millones de euros) que
el PT había contraído con Coteminas por la confección
de tres millones de camisetas para la campaña electoral que
llevó al poder a la fórmula integrada por Lula y Alencar.
Una vez confirmada la entrega de dicha cantidad por el ex tesorero
del PT, Delúbio Soares, la comisión legislativa analiza
ahora el motivo por el cual el pago, realizado en mayo pasado, no
aparece en las cuentas del partido. Además, se desconoce
el origen del dinero del PT, lo que confirmaría que el partido
del presidente del país usó en la pasada campaña
electoral dinero de procedencia incierta.
Las reacciones ante este nuevo escándalo por parte del Ejecutivo
han sido cautelosas. El ministro de Justicia, Marcio Thomas Bastos,
afirmó que el caso debe ser investigado a fondo. La Presidencia
de la República ha asegurado que es un asunto entre Alencar
y el PT y que por tanto no afectará a las relaciones entre
presidente y vicepresidente. Por su parte Alencar simplemente ha
indicado a los medios de comunicación regionales que quiere
que se esclarezca todo porque la noticia le ha puesto de mal humor.
Gustavo Fruet, diputado del opositor Partido de la Social Democracia
Brasileña (PSDB) y miembro de la CPI ha declarado que han
solicitado la colaboración del Consejo de Control de Actividades
Financieras, organismo que depende del Banco Central (BC) y que
está a cargo de la vigilancia de todas las movilizaciones
de dinero a través del sistema financiero.
Cancelación de deuda. Una de los primeros
pasos de Lula para recuperar la deteriorada imagen de su Gobierno
e impulsar la economía se centra en cancelar la deuda con
el Club de París, que alcanza los 5.765 millones de dólares
(4.800 millones de euros) y cuyo vencimiento está fijado
en diciembre de 2006, según ha declarado el ministro de Hacienda,
Antonio Palocci. Algunos analistas citados por la prensa regional
consideran que esta decisión forma parte de una estrategia
con la que el presidente brasileño espera mejorar la imagen
del país en los mercados internacionales.
El anuncio se realizó después de la reunión
de Gabinete convocada el pasado lunes por Lula y tan sólo
dos semanas después de que el Ejecutivo brasileño
decidiese cancelar también la deuda de 15.500 millones de
dólares (12.905 millones de euros) con el Fondo Monetario
Internacional (FMI), que vencía en 2006 y 2007.
Los medios de comunicación locales indican que con esta
actuación, Lula espera que mejore la calificación
de Brasil realizada por las agencias evaluadoras de riesgo. El objetivo
es lograr el denominado 'grado de inversión' de las agencias,
que permitiría al país tener acceso, entre otros,
al multimillonario mercado de los fondos de pensiones internacionales.
Para cumplir esta meta, el Tesoro brasileño retiró
este año de circulación 4.500 millones de dólares
(3.746 millones de euros) en C-Bonds, los títulos
emitidos durante la renegociación de la deuda externa y que
fueron sustituidos por otros con vencimiento más largo, tal
como explica la prensa brasileña.
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