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El Gobierno de Néstor Kirchner tiene como prioridad controlar
la inflación. Evitar que los argentinos paguen cada día
más por los productos que compran. Está en la labor
y ya ha conseguido el apoyo de algunos sectores económicos
del país, que han firmado acuerdos con los bajarán
los precios. Pero el compromiso no es gratuito. El sector empresarial
intenta aprovechar la situación para exigir unas determinadas
ventajas tributarias. Quieren que el Ejecutivo mantenga las devoluciones
actuales de los impuestos a la producción y comercialización
o, incluso, que las aumente.
Tras la entrada de Felisa Miceli en el Ministerio
de Economía, que ahora cumple un mes en el cargo, el Gobierno
ha sellado cuatro pactos muy similares con distintos sectores económicos
del país. Primero fueron los supermercados, luego la Coordinadora
de las Industrias de los Productos Alimenticios (Copal), después
las farmacéuticas y, por último, los industriales.
Todos ellos se comprometen a rebajar los precios. Lo peculiar es
que los dos últimos, las farmacéuticas y los industriales,
piden la misma recompensa.
Kirchner y Miceli se reunieron el miércoles
con los representantes del sector industrial, los más favorecidos
por la política del dólar alto. En el encuentro, los
empresarios aseguraron que no incrementarían los precios
siempre y cuando el Gobierno garantizara que no habrán cambios
las relaciones económicas entre los países del Mercosur.
Según el diario argentino Página 12, el
presidente y la ministra convocaron a los industriales
para analizar los últimos acuerdos que ha consensuado el
Consejo del Mercosur. Una de las resoluciones mantendrá hasta
final de 2008 los mismos regímenes de importación
que ahora están vigentes y benefician tanto a los empresarios
argentinos.
Con este acuerdo, la industria local podrá continuar importando
bienes de capital de los países miembros del Mercosur con
un arancel cero. Pero no sólo las compras de maquinarias
para renovar el sector productivo tienen ventajas, los empresarios
también seguirán recibiendo el 14% de los impuestos
que pagan en concepto de fabricación y comercialización.
Este es el segundo "guiño" que el Ejecutivo hace
a los industriales del país. Hace dos semanas, Miceli anunció
la puesta en marcha de un nuevo plan de créditos para la
inversión valorado en 1.500 millones de dólares (1.280
millones de euros). Unos recursos con los que se mejorará
la maquinaria de las empresas y se reducirán los costes de
producción
Unos días antes de que los empresarios manifestaran esta
demanda, las peticiones de los representantes del sector farmacéutico
iban en la misma línea. Aunque las fuentes oficiales, han
asegurado que la rebaja del 10% en 216 medicamentos no implica ninguna
compensación por parte del Gobierno, la prensa local ha revelado
que durante las negociaciones, los representantes del sector demandaron
ciertos beneficios tributarios.
En la actualidad, los empresarios del sector perciben un 2,5% de
los impuestos que pagan sobre la producción y comercialización.
Una cifra que quieren que sea duplicada, es decir, han solicitado
que se les devuelva el 5% de los tributos.
La coincidencia pone de manifiesto que al Ejecutivo no le va a
salir gratis la estabilización de los precios. Pero no tiene
otra opción si quiere ganar credibilidad en el terreno económico.
Un ámbito muy delicado en el país, más aún
después de la grave crisis del año 2001, denominada
"corralito" (que impedía a los argentinos disponer
del dinero que tenían depositado en los bancos), los argentinos
sienten verdadero temor a que aquella situación pueda volver
a reproducirse.
Kirchner y Miceli están obligados a obtener éxitos
en este asunto. Pero de momento, las referencias macroeconómicos
están en su contra. El Gobierno de Kirchner había
pronosticado que la inflación no pasaría del 10,5%
a final de 2005. Una cifra que ya se ha superado. En lo que va de
año el aumento del IPC se sitúa ya en el 11%.
Pero más allá de las cifras, el problema se fija
ahora en que las demandas de los industriales no dependen sólo
del Ejecutivo, también necesita el apoyo de sus socios del
Mercosur. En el caso de que Brasil, Uruguay o Paraguay quisieran
cambiar las reglas ahora establecidas en el comercio del bloque
regionall, Kirchner estaría en una encrucijada. El pacto
con los industriales podría crearle una confrontación
con sus aliados económicos de la región.
Aunque parece que esto no preocupa mucho ni a Kirchner ni a Miceli,
ya que han asegurado que sus planes económicos para el próximo
año siguen una dirección idéntica a la que
se está ejecutando en este final de año. En 2006,
el objetivo será el mismo: contener la inflación.
Y para conseguirlo, el Gobierno intentará ampliar los acuerdos
para rebajar los precios con el sector privado.
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