| El triunfador de las elecciones bolivianas, Evo Morales, tiene un futuro complicado. Uno de sus antiguos aliados, el secretario general de la Confederación Obrera Boliviana (COB), Luis Solares, le ha advertido que si no cumple sus promesas no durará mucho en el poder; tres o cuatro meses, hasta el 31 de marzo. Los autonomistas de Santa Cruz, que no han quedado muy satisfechos con el resultado de los comicios, no han estimado fechas, pero cuando todavía no estaba confirmada la victoria de Evo Morales, ya habían amenazado con movilizaciones.
Este líder sindical boliviano, el mismo
que estuvo al lado de Evo Morales en las protestas de octubre de
2003 que derrocaron al presidente Sánchez de Lozada y, dos
años más tarde, forzaron la salida de Carlos Mesa,
quiere que el nuevo presidente lleve a cabo todos los objetivos
por los que han luchado juntos. No admitirá excusas. Luis
Solares ha asegurado a Americaeconomica.com que si el nuevo
presidente de Bolivia no cumple sus promesas utilizará contra
él la misma técnica que usó frente a Sánchez-Lozada:
las protestas y movilizaciones sociales. Y no vacilará en
“derrocar” a su antiguo amigo.
Incluso antes de que los organismos oficiales
confirmaran los resultados de las elecciones, Evo Morales ya ha
vivido sus primeros conflictos. Y los ha resuelto, por ahora. Ha
logrado una tregua con los transportistas que estaban en huelga
y con los empresarios de Santa Cruz que iban a movilizarse si no
se abría la licitación del yacimiento de hierro de
“El Mutún”.
Ambos problemas han quedado en una tregua.
Pero persiste la amenaza. El secretario general de la COB ha afirmado
que lo primero que debe hacer Evo Morales es nacionalizar por completo
los hidrocarburos. Una acción que implica declarar los contratos
suscritos con las petroleras internacionales nulos de pleno derecho
sin darles ninguna indemnización. Y tiene que actuar rápido.
Porque la tregua que le concede el sindicato concluirá en
marzo. Justo antes de la Asamblea Constituyente.
Luis Solares ha explicado a este diario que el proceso constituyente
debe iniciarse una vez que se hayan roto todos los vínculos
entre el Estado boliviano y las empresas internacionales. Si las
relaciones persisten, los intereses de las compañías
podrían interverir en la nueva definición política
del país.
Además, el líder sindical también
ha advertido que la Constituyente debe ser originaria del pueblo.
Razón por la cuál, la COB no admitirá la participación
de ninguna organización internacional, como puedan ser el
Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI).
A este respecto, Luis Solares ha explicado
también a Americaeconomica.com que la COB se prepara
para convertirse en un partido político. Dentro de muy poco
el sindicato se inscribirá en la Corte Electoral con la idea
de participar en las próximas elecciones y estar presente
en la Constituyente. Pero tampoco descartan utilizar su flamante
brazo político para tomar el poder por la insurrección.
En el caso de que el líder del MAS los
defraude, no transforme el sector petrolero, acabe con la corrupción
y aumente la inversión pública, Bolivia se podría
convertir de nuevo en un escenario de conflictividad social. El
mismo que ha sido habitual en los últimos años.
El toque de atención de Luis Solares y los conflitos con
los transportistas y el sector empresarial de Santa Cruz han sido
la nota discordante después de las elecciones. Lo cierto
es que el nuevo presidente de Bolivia casi no ha tenido tiempo de
saborear su contundente victoria: ha ganado las elecciones con casi
el 54% de los votos, mientras que su principal competidor, el ex
presidente Jorge Quiroga, sólo ha conseguido un 29%.
El primer envite. El sector
empresarial de la provincia de Santa Cruz amenazaban con iniciar
bloqueos si Evo Morales no garantizaba que abrirá una licitación
internacional para explotar el yacimiento de hierro de la región.
El miércoles pasado, el mismo día que el Gobierno
tenía que nombrar al adjudicatario de la concesión,
el presidente transitorio, Eduardo Rodríguez, decidió
paralizar este asunto. El mandatario argumentó que no quería
intrometerse en la gestión del nuevo Gobierno y que relevaba
esta responsabilidad al presidente electo.
Algo que enfadó mucho a los empresarios de la región,
que esperaban beneficiarse de una inversión superior a 500
millones de dólares (417,87 millones de euros). Los cruceños
estaban muy preocupados después de que Evo Morales anunciara
que cambiará las relaciones actuales entre el Estado y las
empresas extranjeras que explotan recursos naturales en el país.
Temían que nunca más se abriera este concurso.
Las dudas se han despejado. El flamante presidente de Bolivia ha
asegurado que después de su investidura, elegirá a
una de las compañías que pujan por la licitación
de "El Mutún". Después del anuncio, los
reclamos de los autonomistas de Santa Cruz han cesado.
Mientras que el conflicto de Santa Cruz se ha quedado en amenazas,
quienes sí han pasado a al acción son los transportistas,
que han protagonizado una huelga de dos días con la que paralizaron
las comunicaciones entre las regiones del país.
La Confederación de Chóferes de Bolivia exigían
a Evo Morales que se comprometiera a retirar el decreto ley que
tenía preparado el Gobierno de Rodríguez para aplicarles
el régimen tributario de las empresas. El líder del
MAS ha logrado apaciguar los ánimos, después de asegurar
a los transportistas que renegociaría este asunto con ellos.
La situación ha vuelto a la normalidad. Pero es casi seguro
que los problemas surgirán de nuevo muy pronto. A pesar de
la gran mayoría que le ha respaldado a Evo Morales en las
urnas, en Bolivia hay muchos sectores que no comulgan con su programa
político y otros que están expectantes si no se cumple
a rajatabla. Todos están dispuestos a sembrar el conflicto
en todo el país. Otra desventaja más para el nuevo
presidente es que los movimientos sociales del país están
activos y podrían iniciar bloqueos masivos muy rápido.
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