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Carl Icahn sigue luchando por conseguir que los actuales
responsables de Time Warner accedan a segregar la compañía en cuatro
unidades de negocio, de tal modo que America On Line (AOL) pueda recobrar la independencia.
Pero por ahora no tiene éxito en convencer a un grupo que lidera su mortal
enemigo Richard Parsons, el presidente de la empresa. No sólo eso.
Parsons y su equipo han abordado una estrategia que consiste justo en lo contrario:
reforzar a la filial de Internet y convertir en el número dos de la casa
al responsable de las series televisivas de más prestigio y éxito
mundial de la última década.
Aún
así, el triunfo no está asegurado. Tipos peligrosos como, por ejemplo,
Steve Case, el antiguo presidente de AOL y principal promotor de la fusión
entre esta empresa y Time Warner a finales de los noventa. Un
hombre que ha salido ahora de su mutismo tras abandonar en octubre el consejo
de la empresa y lo ha hecho para dar una opinión plenamente coincidente
con la de Ichan y pedir también la liberación de AOL. En
esa línea de defensa a ultranza, Parsons y los suyos han llegado a un acuerdo
con Google, para que el buscador adquiera un 5% de la filial de Internet de Time
Warner previo pago de 1.000 millones de dólares (832,85 millones de euros).
Y, como era previsible, Icham ha iniciado una oposición frontal a la alianza
con Google, con el argumento de que cerrar este trato impedirá a AOL obtener
otros más ventajosos. Poco a poco las insinuaciones
de Carl Icahn sobre la forma que tiene el actual consejero delegado de Time Warner,
Richard Parsons, de dirigir la empresa van calando en Wall Street. Icahn asegura
que Parsons no accede a la segregación de la compañía que
impulsa el grupo de inversores disidentes que dirige porque teme perder su actual
poder. Cuando se habla en estos términos se
intenta dar a entender también que Parsons busca, fundamentalmente, su
propio beneficio a la hora de tomar decisiones de gestión y que por éso
ha preferido ceder a Google un 5% de AOL, la filial de Internet de la firma, que
constituir alianzas más lucrativas para los accionistas, con Yahoo o Microsoft,
y en las que el proyecto empresarial de futuro parecía sobre el papel más
brillante. Esta presión constante sería,
según explicaban hoy algunos columnistas, el motivo por el que ayer Parsons
habría impulsado el nombramiento de un ´número dos´
con los cargos de presidente y jefe de operaciones que, del mismo modo que pasó
en Disney cuando los accionistas acorralaron a Eisner, se convierta en el próximo
máximo responsable de la empresa. El elegido
es Jeffery Bewkes, un hombre de la casa, cuya capacidad ha sido reconocida hasta
por los más críticos. Parsons completó la presunta puesta
en escena con otro bombazo: en 2008, año en el que termina su actual contrato,
abandonará sus actuales responsabilidades para convertirse, si los responsables
de la empresa lo consideran conveniente, en el presidente del consejo de administración.
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