Viernes 23 de diciembre de 2005
 
Y ahora, Evo
Juan Varde (La Paz)
 
Plasmado en las urnas el amplio triunfo del líder cocalero, Evo Morales aclaró el complejo proceso hacia la normalización institucional boliviana, que solamente podrá salir de su profunda crisis social y económica, que como pesada carga arrastra, ni más ni menos con la participación de todos lo sectores, sin exclusiones de ninguna índole, ni sectarismos ni condiciones.

Ante la inmediata aceptación del nuevo escenario político por parte de los ciudadanos y de los partidos políticos derrotados, dejó sin lugar la posibilidad de incidentes y violencia que tanto daño le han causado al país en los últimos años, encontrándose al borde del abismo  de la desintegración y la degradación.

El triunfo y la responsabilidad asumida parecen moderar el primario discurso radical y extremista del líder del Movimiento Al Socialismo (MAS). En sus primeras declaraciones públicas como presidente electo, Morales llamó al sector empresarial al anunciar que no confiscará ni expropiará las concesiones a las compañías petroleras multinacionales, aunque si prometió exigirles que se adecuen a la ley de hidrocarburos que elevó del 5% al 34% los impuestos y las regalías y recuperó la propiedad del Estado en la etapa de producción. Sin embargo, luego off the record comentó que dará prioridad a empresas estatales, por ejemplo Petrobras; veremos de qué manera maneja esta crucial negociación.

Bolivia, recordemos, posee la segunda reserva de gas natural del subcontinente además de plata, salitre, caucho, estaño y petróleo, evidentemente insumos clave para el desarrollo mundial, lo que la convierten en una pieza por demás estratégica en el Cono Sur.

La experiencia traumática reciente que tuvo en Morales a uno de sus principales protagonistas, al haber encabezado revueltas sociales que terminaron con los gobiernos de Gonzalo Sánchez de Lozada y su sucesor Carlos Mesa, hacía temer por el proceso electoral, que afortunadamente transcurrió en paz y normalidad.

Los movimientos sociales indígenas, a los que se agregaron una buena parte de la clase media, parecen haber alcanzado una mayoría legislativa que le permitiría liderar un proceso de transformación política, social y económica que estiman e impulsan desde hace largo tiempo.

Bolivia ha experimentado en el pasado con medidas tan extremas que lo único que lograron fue potenciar la pobreza y condenar a miles de sus habitantes a vivir en la marginación y la indigencia. Una nueva oportunidad se presenta, su carta debería ser aprovechar al máximo sus recursos en materia de hidrocarburos, sin duda allí está la clave de un desarrollo más justo para todos los bolivianos. No deben desaprovecharlo.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.