| El
encuentro de ayer martes entre el mandatario venezolano,
Hugo Chávez, y el presidente electo boliviano ha
sido muy fructífero. Ambos líderes han suscrito
la 'Declaración de Caracas'. Un acuerdo de cooperación
a través del cual Venezuela financiará proyectos
sociales en Bolivia por valor de 30 millones de dólares
(25,35 millones de euros).
El convenio también compromete al Gobierno de Chávez
a suministrar al país andino el combustible que necesite.
A cambio, Bolivia pagará alredor de 150 millones
de dólares (126,76 millones de euros) en alimentos
producidos en el país.
La
colaboración de ambos países no se queda aquí.
Chávez utilizará su experiencia para ayudar
a Evo Morales en la reforma energética que quiere
llevar a cabo. Venezuela acaba de finalizar el cambio de
los contratos petroleros con las compañías
internacionales a la nueva Ley de Hidrocarburos, aprobada
en el 2001. Un nuevo texto que obliga a las empresas extranjeras
a crear las denomidas 'empresas mixtas', en las que Pdvsa
tendrá una participación mínima del
60%.
La reforma que planea Evo Morales todavía
no está muy definida. El líder del MAS ha
asegurado que no expropiará los bienes de las petroleras
internacionales, sin embargo no se conocen todos los detalles
de la reestructuración del sector.
La mano derecha del líder boliviano,
el vicepresidente electo, Álvaro García Linera,
ha dado un nuevo matiz a los cambios que se avecinan. Ha
declararo que el nuevo Gobierno aumentará los impuestos
a las petroleras.
En una entrevista con el diario La Prensa
de La Paz, ha anunciado que la intención del nuevo
Ejecutivo es elevar los impuestos hasta el 70% u 80%. En
la actualidad, la Ley petrolera ratificada por Carlos Mesa
el pasado mes de junio, establece que las empresas paguen
al Estado boliviano un 32% de impuestos sobre la producción
y un 18% de regalías.
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