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El
banco de inversión estadounidense Goldman Sachs apuesta
cada vez más fuerte por Europa. Y sus apuestas le
salen bien. Su vicepresidente, Mario Draghi, acaba de ser
nombrado gobernador de Bankitalia, después de que
su asesor Mario Monti, rechazara el puesto.
El
gobernador del banco central italiano trabajaba en Goldman
desde 2001 y desde noviembre de 2004 estaba en el consejo
directivo de la entidad.
Pero
hay más, porque Draghi era el secretario del Tesoro
italiano en la época de las privatizaciones de las
empresas públicas, unas operaciones en las que Goldman
tuvo un papel protagonista, siendo el primer banco de inversión
extranjero que entró en el negocio y se conquistó
un sitio como principal asesor del Gobierno de Giuliano
Amato.
Una
circunstancia que ha provocado ya algunas aisladas críticas
al nombramiento de Draghi a Bankitalia, como la de un diputado
europeo que denunciaba hoy en un diario italiano un posible
conflicto de interés.
Goldman,
además, cuenta en sus filas con Mario Monti, ex comisario
europeo para la Competencia, un cargo en el que destacó
por su enfasis en promover liberalización y operaciones
corporativas.
Monti
ha rechazado la oferta de Berlusconi para Bankitalia, explicando
que prefiere quedarse en Goldman. Aunque en Italia se rumorea
que Monti, que ya se negó en 2004 ser ministro de
Economía con Berlusconi, sí estaría
dispuesto a aceptar este encargo en un Ejecutivo del centroizquierda
presidido por Prodi, el jefe de la oposición italiana
quien también fue asesor de Goldman Sachs.
Mientras,
Goldman Sachs sigue asesorando al banco australiano Macquaire
en su intento para hacerse con la bolsa de Londres. Ambos
bancos, según se especula, proyectan fusionar el
mercado londinense con Wall Street.
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