El
Gobierno de Brasil ha liquidado su deuda acumulada de 135
millones de dólares (114 millones de euros) con Naciones
Unidas (ONU) y ha puesto fin a la situación de insolvencia
crónica que mantenía desde hace diez años
con la organización, según ha anunciado el
ministro de Asuntos Exteriores, Celso Amorin.
Desde enero de 2003, el alto
funcionario insistía en pagar los retrasos con la
ONU, ya que en su opinión, el endeudamiento representaba
un obstáculo en los objetivos de Brasil de ampliar
su influencia en el escenario internacional. Del dinero
total entregado al organismo, 40 millones de dólares
(33 millones de euros), corresponden a demoras de la nación
brasileña en 2005, a los fondos relacionados con
las operaciones de paz, con los tribunales penales para
la ex Yugoslavia y Ruanda así como con el presupuesto
regular de la organización, mientras que el restante
se refiere a deudas acumuladas de años anteriores.
Algunos analistas han interpretado
esta medida del presidente brasileño, Lula da Silva,
como una estrategia para conseguir que Brasil, el país
más grande de Latinoamérica, obtenga un asiento
permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, una idea
que ha sido desmentida desde la propia Cancilleria.
|