|
El flamante vencedor de las elecciones presidenciales en Bolivia,
Evo Morales, menos de un mes antes de tomar posesión el próximo
22 de enero, se ha propuesto como una de sus principales metas detallar
claramente a los bolivianos cuáles serán los ejes
fundamentales de su programa político. En la primera semana,
después de confirmarse oficialmente su victoria, Morales ha
mantenido reuniones con dos de los grupos del país más
conflictivos para pasados gobiernos: el Comité Cívico
de Santa Cruz y los cocaleros.
Ahora, el siguiente paso de Morales es celebrar
encuentros con los que se convertirán en sus aliados internacionales
para estrechar lo más fuertemente posible lazos dimplomáticos.
El viernes, el presidente electo boliviano aterrizó en La
Habana, para reuniser con el mandatario cubano Fidel Castro. Con
esta visita y según destaca la prensa regional, ambas naciones
pretenden destacar el excelente estado de los vínculos políticos
entre la dirección de la Revolución y el Movimiento
al Socialismo (MAS), partido político liderado por Morales.
Tras su encuentro con Fidel Castro, Morales
hará un descanso en Bolivia para celebrar el fin de año.
Según las últimas informaciones, el 4 de enero llegará
a España para encontrarse con Jose Luis Rodríguez
Zapatero, con quien discutirá sobre el futuro de las empresas
españolas en Bolivia. Un tema delicado, después de
que Evo Morales anunciara que cambiará las relaciones entre
el Estado y las empresas privadas. En este ámbito, las compañías
que podrían verse seriamente afectadas son Repsol, Iberdrola
y Red Eléctrica. Quizá también hablen de la
desafortunada broma que la Cope realizó la semana pasada
al presidente electo boliviano, en la que la emisora se hizo pasar
por el mandatario español en una llamada telefónica
de felicitación a Morales.
Posteriormente viajará a Francia, Holanda,
Sudáfrica y China. La gira internacional terminará
el 13 de enero con un encuentro con el mandatario brasileño
Lula da Silva.
Pero el líder del MAS no ha estado ocioso
esta semana. Morales se reunió el pasado jueves con 20.000
campesinos para asegurarles que desplegará una campaña
internacional con el fin de despenalizar los usos legales de la
hoja de coca: la fabricación de medicinas y el consumo humano.
Estas intenciones no impedirán que el nuevo Gobierno boliviano
luche para erradicar el consumo de cocaína y el narcotráfico
del país, tal como se comprometió con EEUU.
La reunión se celebró en Chapare,
la región desde cuyos sindicados cocaleros, el líder
del MAS saltó a la vida política. Allí, Morales
garantizó a los productores de hoja de coca el fin de la
amenanaza de los planes de 'coca cero' y denunció que este
producto se encuentra 'bajo arresto domiciliario'' cuando su uso
beneficia a amplios sectores de la sociedad boliviana. El cultivo
de hoja de coca es uno de los productos más importantes de
la agricultora de Bolivia, sector en el que trabaja el 13% de la
población activa del país.
Además, el líder del MAS recordó que una vez
que tome posesión en el Gobierno, impulsará una iniciativa
internacional para sacar a la hoja de coca de la lista de venenos
de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Morales indicó
que no es posible que la hoja de coca se use "para elaborar
la Coca Cola" y esté prohibida para los bolivianos.
En la actualidad, Chapare es una de las principales zonas del país
de producción de hoja de coca donde hay 7.000 hectáreas.
Los gobiernos anteiores del ex presidente Hugo Banzer y su sucesor
Jorge Quiroga destruyeron entre 1998 y 2002 unas 60.000 hectáreas
de este tipo de cultivo.
Referéndum autonómico. Un día
antes de su encuentro con los cocaleros, Morales viajó hasta
la provincia de Santa Cruz para hablar cara a cara con los que han
sido desde siempre sus más firmes opositores. El vencedor
de las elecciones bolivianas aceptó las demandas de los líderes
empresariales de esta provincia y se comprometió a impulsar
un referéndum autonómico, garantizar seguridad jurídica
para las inversiones y reabrir la licitación internacional
para la explotación del yacimiento de hierro "El Mutún",
ubicado en la región.
El líder del MAS se había comprometido a dialogar
con todos los sectores de la sociedad boliviana, pero los constantes
desencuentros de Evo Morales y los líderes empresariales
de Santa Cruz no hacían presagiar ningún acuerdo.
Pero ha surgido la sorpresa. El presidente electo boliviano no se
entrometerá en las aspiraciones autonomistas de los cruceños.
El Comité Pro Santa Cruz, que aglutina a los líderes
empresariales de la región, la más rica de toda Bolivia,
quiere la autonomía desde hace años para administrar
de forma independiente los recursos de los hidrocarburos que se
generan en la provincia. Se calcula que en esta región se
obtiene el 56% de la producción total de petróleo
y gas del país.
Pero hasta ahora, el Congreso nunca ha autorizado la celebración
de un referéndum, ni durante el Gobierno de Sánchez
de Lozada, ni durante la Administración de Carlos Mesa. Será
ahora, con Evo Morales como presidente, cuando los cruceños
puedan ver cumplidas sus aspiraciones.
Ni los dirigentes del Comité de Santa Cruz, ni el propio
Evo Morales han precisado fecha en la que se pudiera realizar la
consulta. La Constitución boliviana establece que debe haber
un periodo mínimo de 90 días, desde que el Congreso
autorice la celebración del plebiscito. Esto posibilita que
el referéndum se lleve a cabo al mismo tiempo que la Asamblea
Constituyente, prevista para el mes de marzo.
Otro de los temas sobre los que hablaron Evo y los representantes
del Comité Pro Santa Cruz fue la seguridad jurídica
para las inversiones. El sector empresarial del país se había
puesto en alerta después de que Evo Morales anunciara que
cambiaría las relaciones del Estado con las empresas extranjeras
que tienen negocios en Bolivia. A este respecto, el líder
del MAS ha puesto una condición: tienen prioridad los problemas
sociales. Una vez que éstos se resuelvan, Evo Morales aseguró
que fomentará la inversión privada, siempre y cuando
se garanticen los ingresos para el Estado de una forma equilibrada.
En este sentido, el líder del MAS también se mostró
en desacuerdo con reabrir la licitación internacional para
la explotación de "El Mutún". El miércoles
pasado, el mismo día que el Gobierno tenía que nombrar
al adjudicatario de la concesión, el presidente transitorio,
Eduardo Rodríguez, decidió paralizar este asunto.
El mandatario argumentó que no quería entrometerse
en la gestión del nuevo Gobierno y que cedía esta
responsabilidad al presidente electo.
Esta decisión de Rodríguez enfadó mucho a
los empresarios de la región, que esperaban beneficiarse
de una inversión superior a 500 millones de dólares
(417,87 millones de euros). Los cruceños estaban muy preocupados
después de que Evo Morales anunciara que cambiará
las relaciones actuales entre el Estado y las empresas extranjeras
que explotan recursos naturales en el país. Temían
que nunca más se abriera este concurso.
Primeras reformas. Pero no todo han sido visitas.
Morales también ha trabajado con la cúpula de su partido
político, el MAS, para definir cuáles serás
sus principales actuaciones tras convertirse asumir el poder de
la Presidencia.
El presidente electo estudia reformar el modelo económico
del país. Una reestructuración en la que tendría
cabida un nuevo impuesto que gravaría a las personas con
las rentas más altas del país. El equipo económico
del MAS tiene decidido que la tasa se aplicará a los bolivianos
con un patrimonio superior a 300.000 dólares (253.000 euros).
Sin embargo, todavía no está claro si la tasa se
cargará sobre los ingresos que reconocen en la declaración
de la renta o sobre el patrimonio. La mano derecha de Evo Morales,
el vicepresidente electo, Álvaro García, declaró
a la prensa que el MAS quiere dejar listo este proyecto de ley antes
del 22 de enero, día en el que Morales asumirá la
Presidencia, para llevarlo al Parlamento de inmediato.
El nuevo proyecto de ley pasará su primer trámite
en el Congreso sin ningún problema. Tras las elecciones,
el MAS ocupa 64 escaños, mientras que el grupo de Jorge Quiroga,
el Poder Democrático Social (Podemos), tiene 44 diputados.
Este esquema cambia en el Senado. Allí la mayoría
la obstenta Podemos, que ha conseguido 13 asientos. Uno más
que el MAS que se ha quedado con 12.
Además, Álvaro García ha explicado que los
recursos que obtenga el Estado con este impuestos se invertirán
en los sectores sociales más desfavorecidos. El objetivo
es reducir el porcentaje de bolivianos que viven por debajo de la
línea de la pobreza -los que ganan menos de un dólar
(0,84 euros) al día-, que se sitúa en el 64%. Una
de las cifras más altas de toda la región latinoamericana.
Pero también, el MAS quiere dar un tinte más de izquierda
a su política y alejarse del neoliberalismo.
Nuevo equipo de Gobierno. Morales comenzó
a configurar su gabiente de ministros antes de comenzar su gira
internacional, en el que quiere que haya miembros de todos los sectores
sociales, entre ellos indígenas, obreros, clase media e intelectuales.
El líder del MAS pretende tener una amplia representación
con la que pueda cumplir todas sus promesas electorales.
El portavoz del MAS, Alex Contreras, declaró en una emisora
de radio local que el próximo equipo de Gobierno estará
compuesto por un equipo altamente cualificado de hombres y mujeres
comprometidos por un renovado futuro del país. En su intervención,
Contreras también explicó que Morales mantendría
encuentros en la Paz con un algunos ministros del actual Ejecutivo
de Eduardo Rodríguez para preparar la transición.
El MAS también está organizando minuciosamente el
acto de toma de posesión de Evo Morales como nuevo presidente
de Bolivia. Algunos líderes latinoamericanos ya han confirmado
su asistencia, entre ellos, el argentino Néstor Kirchner,
el venezolano Hugo Chávez, el brasileño Lula Da Silva,
el cubano Fidel Castro y el paraguayo Nicador Duarte.
Además, también estarán presentes otras personalidades
como el Principe de Asturias, Felipe de Borbón. Evo Morales
que ya ha anunciado que no llevará ni traje ni corbata para
la ocasión, también ha invitado al presidente sudafricano,
Nelson Mandela, y al premio Nobel de Literatura Gabriel García
Marquez.
El presidente de la petrolera estatal Petrobras, José Sergio
Gabrielli, también anunció que planea una visita a
Evo en los próximos días, aunque la compañía
no ha precisado ninguna fecha concreta. En esta reunión,
Gabrielli y el presidente boliviano charlarán sobre el futuro
del sector de los hidrocarburos en el país andino, después
de que el líder del MAS anunciara que declararía nulos
los contratos con las petroleras internacionales. Una transformación
en la que quiere priorizar el papel de las petroleras estatales
latinoamericanas (como es el caso de Petrobras).
Todos los encuentros que Morales ha mantenido esta semana desprenden
una clara intención: el gran vencedor de las presidenciales
bolivianas quiere tener el apoyo confirmado de los principales grupos
sociales del país antes de asumir el control de Bolivia.
Pero el líder del MAS también mira más alla
de las fronteras de su nación y busca entrar en el estrecho
círculo de los mandatarios más influyentes de Latinoamérica.
|