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presidente de Brasil, Lula Da Silva, ha adoptado un discurso muy
optimista, en el que garantiza que la economía del país
experimentará un crecimiento más sólido en
2006. Las buenas perspectivas se fundamentan en la posibilida de
que haya tipos de interés más bajos y de los créditos
estatales del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social
(Bndes). Las estimaciones de Lula se ven beneficiadas además
con las últimas perspectivas de la institución monetaria,
que ha cambiado su pronóstico de inflación para el
año 2006, lo que permitirá disminuir los tipos de interés.
El informe trimestral del Banco Central eleva la proyección
inicial de inflación en 2005, la cual se fija en 5,7%, cuando
la original se ubicaba en el 5%. El crecimiento de este año
también ha variado, se ha reducido a un 2,3% desde el 3,4%
anunciado el pasado mes de septiembre.
Con estos datos, hay espacio para bajar los tipos de interés.
Uno de los puntos que marcaron el discurso del presidente brasileño,
Lula Da Silva, del pasado lunes, cuando garantizó que la
economía del país experimentará un crecimiento
más sólido en 2006, se podría llegar al 4%,
y que habrían más inversiones.
Lula hizo estas declaraciones durante su intervención
de ayer en la última edición del año del programa
de radio 'Desayuno con el Presidente'. El mandatario brasileño
ha anunciado que las cifras que se pronostican para el crecimiento
económico del país en el próximo año
alcanzan un 3,4%. Una tasa superior a la de 2005, que sólo
llega al 2,3%. Lula ha asegurado que las proyecciones futuras son
el fruto de todos los esfuerzos que se han llevado a cabo durante
los últimos tres años para controlar la inflación.
En su discurso, el presidente brasileño también dedicó
algunas alusiones a los escandálos de corrupción que
han involucrado a varios miembros de su agrupación política,
el Partido de los Trabajadores (PT). Respecto a este asunto, Lula
ha declarado que tiene a su favor los números de la economía.
Una afirmación que también podría ser una referencia
directa a su nueva candidatura electoral del próximo año.
A pesar del optimismo mostrado, Lula calificó de cuchillazo
en la espalda el escándalo de corrupción de su partido,
aunque se negó a nombrar a los autores de las irregularidades.
El presidente brasileño reitero su postura con relación
al que fuera su brazo derecho en el Gobierno, José Dirceu,
quien fue destituido a principios de diciembre por el Congreso de
Brasil por 293 votos a favor y 192 en contra.
La resolución se votó en una sesión extraordinaria
convocada poco después de que el Tribunal Supremo rechazase
el último recurso presentado por Dirceu. El ex colaborador
de Lula fue ministro de la Presidencia hasta mediados del pasado
mes de junio, cuando presentó su dimisión por el escándalo
sobre la financiación irregular del PT. Según la decisión
legislativa, el político brasileño no podrá
ser candidato ni ocupar ningún cargo público hasta
el año 2016. Para entonces Dirceu tendrá 70 años.
A las favorables previsiones sobre la economía del país
emitidas por Lula, hay que añadir la decisión del
presidente brasileño de cancelar la deuda con el Club de
París, que alcanza los 5.765 millones de dólares (4.800
millones de euros) y cuyo vencimiento está fijado en diciembre
de 2006. Algunos analistas citados por la prensa regional consideran
que esta decisión forma parte de una estrategia con la que
Lula espera mejorar la imagen del país en los mercados internacionales.
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