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Departamento de Estado de EEUU parece haber roto con el tradicional
secreto que suele mantener con el contenido de las reuniones que
celebra con representantes internacionales. Janed Edmonton, la portavoz
de Asuntos del Hemisferio Occidental de este organismo, ha asegurado
que el canciller mexicano, Luis Ernesto Dérbez, no presentó
ninguna protesta formal durante la reunión que mantuvo con
el número dos de la diplomacia estadounidense, Robert Zoellick,
en relación al muro fronterizo que EEUU quiere construir
para controlar la inmigración. Una actuación que no
responde al duro rechazo que desde México se había
mostrado hacia la iniciativa de la Casa Blanca durante las últimas
semanas.
Según destaca la prensa mexicana, Dérbez
parece que olvidó presentar una protesta formal
contra la iniciativa de ley que aprobó el Congreso de EEUU
la semana pasada y cuyo objetivo principal es frenar la entrada
al país de inmigrantes a través de la construcción
de un muro fronterizo. La oficina de prensa de la embajada de México
en Washington ha asegurado que no tiene nada que señalar
a las declaraciones realizadas ayer por Edmonton, quien indicó
que en la reunión sólo se trataron trataron temas
de relación bilateral, incluido la política migratoria.
No obstante, el canciller mexicano aseguro con especial énfasis
la semana pasada que presentaría una queja formal ante los
miembros de la Casa Blanca. Pero no lo hizo, ya que para que la
queja adquiera carácter oficial, Dérbez debería
haber entregado a Zoellick una nota diplomática en la que
se detallan los motivos por los que el Gobierno de México
se opone a la construcción del muro.
La prensa mexicana detalla que el encuentro se celebró en
la más estricta confidencialidad con el fin de mantener alejados
a los medios de comunicación. Además, los diarios
recogen que no es la primera vez que un representante del país
azteca viaja a EEUU para arremeter contra las políticas estadounidenses,
y una vez allí, se doblegan frente a sus homólogos
de Washington.
Sin embargo, Dérbez no parece haber perdido la esperanza.
De hecho, a su vuelta aseguró que se habían cumplido
uno de los principales objetivos del Gobierno mexicano: dejar claro
el rechazo del país azteca a los planes de la Casa Blanca
para acabar con la inmigración ilegal. Eso sí, en
un discurso más moderado frente a las críticas de
días anteriores. La Administración de Fox advertía
a EEUU que sin mano de obra no iban a conseguir que su economía
se fortaleciera y fuera competitiva.
El encuentro entre Dérbez y Zoellick se produce poco después
de que el gubernamental Partido de Acción Nacional de México
(PAN) advirtiese que había tintes electoralistas en la iniciativa
de Heliodoro Díaz Escárraga, el presidente de la Comisión
Permanente del Parlamento del país azteca y diputado del
Partido Revolucionario Institucional (PRI). Díaz Escárraga
hizo un llamamiento a los parlamentarios de Latinoamérica
y de Europa con el fin de convocar una ofensiva diplomática
contra la Casa Blanca e impedir que se apruebe un proposición
de ley que en su opinión viola los derechos humanos.
El coordinador del PAN, José González Morfín,
indicó que la propuesta de Díaz Escárraga fue
realizada a título personal y no en nombre de todo el Congreso
de México. El miembro panista explicó además
que este tipo de convocatorias internacionales contra una reforma
de ley no sirven y considera que sería necesario establecer
un diálogo entre las autoridades de ambos países,
con la intención de llegar a un acuerdo común que
garantice la seguridad de la frontera.
De momento, Dérbez ha propuesto a los cancilleres de Centroamérica
celebrar un encuentro, en el que se discuta una propuesta alternativa
al muro de EEUU, que incluya la aprobación de un estatutos
de protección temporal para los trabajadores centroamericanos
que se encuentren en territorio estadounidense. La Secretaria de
Relaciones Exteriores de México ha asegurado que los preparativos
de la reunión se están ultimando ya.
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