Viernes 30 de diciembre de 2005
 
Uruguay y EEUU
Juan Varde (Montevideo)
 

El Parlamento uruguayo aprobó un tratado bilateral con EEUU que protege las inversiones estadounidenses en el país suramericano y a su vez promueve amplias ventajas al comercio bilateral, a contramarcha de la tendencia que impera entre sus socios del Mercosur.

La Argentina fue, a comienzos de los años noventa, el primer país que firmó un tratado similar, pero luego no continuó evolucionándolo.

El proyecto, impulsado y votado por la gobernante coalición de izquierda del presidente socialista uruguayo, Tabaré Vázquez, respaldado también por los partidos tradicionales, Blanco y Colorado, fue aprobado por unanimidad de los 84 diputados presentes.

Un hecho, por demás curioso, ya que hasta los legisladores que en los años sesenta y setenta pertenecieron al grupo Tupamaros, votaron a favor.

El denominado “Tratado de Protección de Inversiones con EEUU” provocó fisuras y oposición en la gobernante izquierda uruguaya ya que incluye cláusulas que, según sus críticos, colocan al Uruguay como una Área de Libre Comercio de las  Américas (ALCA), o como firmante de un tratado de libre comercio bilateral.

Antes de la votación, la bancada oficialista del Frente Amplio resolvió el mandato imperativo a favor del tratado, es decir, la obligatoriedad de todos sus representantes a votarlo.

Por supuesto que hubo folklore, gritos y fuertes discusiones, pero en Uruguay hay continuidad en política exterior, hay una política de Estado, algo que es de suma importancia demostrarlo y afirmarlo en el escenario mundial, sobre todo en los momentos en que nos toca vivir.

El acuerdo comercial fue firmado en febrero por el ex presidente Jorge Batlle, del Partido Colorado, pocos días antes de finalizar su mandato, y Tabaré Vázquez lo continuó.

Con esta resolución, la posición uruguaya en el Mercosur presionará a los demás socios de un bloque comercial, en el que Uruguay se ha quejado de ser considerado un socio menor.

El presidente Vázquez demostró liderazgo y además encolumnó detrás de sí a líderes, que a pesar de sus discrepancias, se la jugaron para asegurarle respaldo y ratificar como una victoria crucial para el presidente la firma de este acuerdo que, sin duda, se espera sea beneficioso para todos los uruguayos.
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