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La
balanza comercial de China en 2005 puede aumentar la presión
que vienen ejerciendo EEUU y Europa sobre la fluctuación
del yuan. Su superávit se triplicó, y las
exportaciones se dispararon un 28%. Además, crece
la inquietud acerca de la posible diversificación
en sus reservas.
China es por el momento ajena a los problemas de competitividad
y de déficit comercial que arrastran algunas de las
principales economías occidentales. En el conjunto
de 2005, su balanza comercial arrojó un superávit
récord de 102.000 millones de dólares, el
triple de lo registrado el año anterior. Las exportaciones
se incrementaron un 28%, hasta totalizar 762.000 millones
de dólares. Las importaciones crecieron a un ritmo
más moderado, un 18%.
En los mercados internacionales continúa la avalancha
de los productos chinos, y desde EEUU y Europa insisten
en atribuir esta situación a la ventaja que supone
para el gigante asiático el mantenimiento artificialmente
débil de su divisa, el yuan, a pesar de la leve revaluación
del mes de julio.
El creciente protagonismo de China se refleja también
en el mercado de divisas. En las últimas fechas,
desde Pekín han surgido nuevos indicios que demuestran
la intención de adoptar una mayor diversificación
en las reservas que tiene el gigante asiático. En
la actualidad, cerca del 80% de sus reservas en divisas
extranjeras, que ascienden a unos 800.000 millones de dólares,
están en activos en la moneda estadounidense.
Una de las posibilidades barajadas por las autoridades chinas
es utilizar parte de estas reservas en dólares para
comprar petróleo, y reforzar de esta forma sus stocks
de crudo, según han apuntado desde la Oficina de
Análisis del banco central de China, que matiza que
las ventas de reservas en activos en el billete verde no
serían cuantiosas.
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