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El
equipo de Kirk Kerkorian ha desvelado su estrategia para
sacar a General Motors de la crisis. Una clara llamada de
atención al actual responsable, Rick Wagoner, de
un accionista que posee el 7,8% del capital. El encargado
de comunicar el mensaje ha sido Jerome York, un antiguo
jefe de Tesorería de Chrysler, que se confirma como
candidato a presidir la compañía si sus actuales
dirigentes fracasan.
Recortes. El plan de Kerkorian se basa en profundizar
aún más en la reducción de costes hasta
conseguir un ahorro de 24 millones de dólares al
día. Los accionistas participarían en estos
programas de ahorro por la vía de aplicar un recorte
a los dividendos previstos de dos dólares por acción
que ahorraría cada año 550 millones de dólares
a la empresa, mientras sigan las dificultades. Además
habría nuevos recortes de sueldos, un 10% para la
plantilla y hasta un 50% para los directivos, y sería
necesario vender algunas marcas poco rentables como SAAB.
La estrategia de Wagoner es distinta.
En
un intento desesperado por seguir al mando, los actuales
responsables de la empresa anunciaron ayer rebajas de hasta
el 80% en los precios medios de los modelos de camiones
y automóviles más vendidos en EEUU.
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