Los
representantes diplomáticos de México y Centroamérica
exigen a EEUU que establezca programas de trabajadores huéspedes
y que legalice a los inmigrantes indocumentados. Así
lo han manifestado los altos funcionarios que se encuentran reunidos en la capital mexicana
para concretar acciones conjuntas contra la propuesta de
reforma migratoria estadounidense, en la que destaca la
creación de un muro fronterizo entre EEUU y México.
El secretario mexicano de Relaciones
Exteriores, Luis Ernesto Derbez, explicó
en rueda de prensa que es necesaria una reforma que incluya
un programa de trabajo temporal, pero también la regularización
de la situación de las personas que ya se encuentran
en este momento en EEUU.
Sin embargo, Derbez rebajó
sus críticas hacia la propuesta migratoria de Washington,
a la que había calificado de estúpida. El
canciller subrayó que el Gobierno mexicano no es
el encargado de indicar al Senado de EEUU cómo debe
proceder.
Los asistentes acordaron la
creación de un grupo de trabajo para diseñar
una política migratoria regional, con el fin de evitar
que los emigrantes sufran abusos y seguir la evolución
de la propuesta estadounidense, según destacó
hoy la prensa mexicana. La declaración final de la
reunión reconoció además que deben
redoblarse los esfuerzos para combatir el tráfico
de inmigrantes.
El Congreso de EEUU aprobó
el pasado 16 de diciembre una reforma migratoria con 239
votos a favor y 192 en contra, pero que todavía debe
ser ratificada por el Senado. El texto convierte en delito
la presencia de inmigrantes en territorio estadounidense
y contempla la construcción de un muro fronterizo
de más de 1.000 kilómetros entre EEUU y México.
El actual inquilino de la Casa
Blanca, George Bush, ha propuesto desarrollar un proyecto de
contratación de trabajadores temporales, que podrían
desempeñar sus actividades de manera legal en EEUU
durante un periodo máximo de seis años, pero
finalizado el plazo tendrán que regresar a su país
de origen sin obtener la residencia.
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