Las relaciones diplomáticas entre los presidentes de Perú y Venezuela, Hugo Chávez y Alejandro Toledo repectivamente, atraviesan por un difícil situación que ha obligado a Lima a llamar a consulta al embajador peruano en Venezuela. Toledo ha acusado a Chávez de interferir en los asuntos internos de Perú después de que el mandatario bolivariano calificase a Lourdes Flores, una de las favoritas a la Presidencia peruana, de candidata de la oligarquía.
En rueda de prensa, Toledo ha
destacado que son inadmisibles las apreciaciones sobre política
interna de Perú que ha realizado su homólogo
bolivariano. En este sentido, el mandatario peruano advirtió
que aunque Chávez pueda tener los petrodólares
no permitirá que como jefe de Estado se entrometa
en los asuntos de Lima. Las críticas de Toledo alcanzaron
su punto más elevado cuando definió al presidente
de Venezuela, como un factor de desestabilización
de Latinoamérica.
La respuesta de Caracas fue
contundente. El vicepresidente venezolano, José Vicente
Rangel, declaró que el mandatario peruano carece
de capacidad de juicio y que sus opiniones políticas
responden al inmenso fracaso que caracteriza a su gestión.
Toledo habría adelantado
que hablaría con Chávez sobre este tema el
próximo 22 de enero, en el viaje que ambos mandatarios
realizarán a Bolivia para asistir a la toma de posesión
de Evo Morales como presidente del país.
Un nuevo conflicto.
Pero no es la primera ocasión que Lima expresa su
malestar hacia Caracas. Según ha destacado la prensa
local, Toledo se mostró irritado después de
que Chávez elogiase a Ollanta Humala, candidato nacionalista
a la Presidencia peruana y líder en las últimas
encuestas en intención de voto.
Las autoridades de Perú
llamaron el pasado miércoles a su embajador en Venezuela,
Carlos Urrutia, para analizar los comentarios de Chávez,
pero al día siguiente, la embajada venezolana en
Perú se disculpó en un comunicado en el que
se señalaba que no era intención del mandatario
bolivariano influir en la opinión pública
peruana.
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