| Lenta
pero inexorablemente, Google continúa su ascensión
hacia el liderazgo, un proceso que, de forma inevitable, parece
propiciar su enfrentamiento futuro con Microsoft. La empresa de
Bill Gates ha perdido ya alguna batalla menor con el buscador de
Sergei Brin y Larry Page como, por ejemplo, el fracaso de las conversaciones
de casi un año que Microsoft mantuvo con AOL con vistas a
llegar a algún tipo de acuerdo empresarial, como una fusión
con la filial de Internet del Viejo Imperio informático,
que terminó en nada, porque Richard Parsons, el actual máximo
responsable de Time Warner, prefirió permitir a Google tomar
una participación del 5% en AOL, a cambio de que ambas compañías
organizaran una joint venture destinada a impulsar
acciones conjuntas para captar publicidad.
Pero el gran enfrentamiento parece estar a
punto de llegar. Este domingo, Los Angeles Times, desvelaba que
Google ultima un acuerdo con Wal-Mart, para que la gran cadena minorista
estadounidense comercialice unos ordenadores a un precio máximo
de 200 dólares. El bajo coste será posible, sobre
todo porque el PC de Google no utilizará como sistema operativo
ninguno de los de Microsoft. Se basará en un nuevo software,
desarrollado por los técnicos del buscador que toma como
base los sistemas de software libre basados en Linux. El nuevo ordenador
personal tampoco incorporará ninguna aplicación de
la empresa de Bill Gates.
En otras informaciones aparecidas también
en la prensa estadounidense este fin de semana se hablaba con profusión
del temor que Google genera en empresas no necesariamente relacionadas
en primera instancia con la informática. En concreto las
productoras de contenidos audiovisuales, las “majors”
no las independientes de mediano o pequeño tamaño,
y los medios de comunicación.
En este caso, sin embargo, sólo se trataría
de rumores no confirmados. Rumores que apuntan hacia conversaciones
mantenidas por Larry Page y Sergei Brin con productoras independientes
de contenidos con idea de llegar a acuerdos concretos en los que
el poderoso Google pusiera a disposición de estas compañías
su capacidad de distribuir verdaderos contenidos pensados para Internet
o el teléfono móvil, alrededor del mundo.
Una labor de intermediación parecida
a la que ha realizado Apple con los IPODS, pero con un modelo de
negocio distinto basado en la explotación publicitaria de
los espacios de descarga y en el pago directo por parte de la clientela
de los derechos de autor a quienes los ostentan. Sin que existan
por medio grandes productoras encargadas de desvirtuar la relación
directa productor-consumidor. La amenaza a futuro para las “majors”
es, sin lugar a dudas, inquietante. Pero muchos expertos dudan de
que estos rumores puedan fraguarse a corto plazo por culpa de la
falta de terminales concretos que pudieran usarse en las transacciones.
Y ahí vuelve a aparecer, en todo su esplendor, el acuerdo
Google-Wal Mart.
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