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presidente de Brasil, Inacio Lula da Silva, continúa con sus esfuerzos
por limpiar la imagen de su equipo de Gobierno de cara a las próximas
elecciones presidenciales. Aunque el mandatario brasileño
no ha revelado todavía si finalmente buscará una
segunda Jefatura de Estado, Lula persiste en su tarea de cosechar
éxitos para el país con el objetivo de ganar la confianza
perdida de una nación que le llevo al poder en 2003. Liquidar
la deuda de 135 millones de dólares (114 millones de euros)
con Naciones Unidas (ONU), ha sido uno de los nuevos logros del
Ejecutivo brasileño.
Con esta decisión, el Gobierno de Brasil pone fin a la situación
de insolvencia crónica que mantenía desde hace diez
años con la organización, según ha anunciado
el ministro de Asuntos Exteriores, Celso Amorin.
Desde enero de 2003, el alto funcionario insistía en pagar
los retrasos con la ONU, ya que en su opinión, el endeudamiento
representaba un obstáculo en los objetivos de Brasil de ampliar
su influencia en el escenario internacional. Del dinero total entregado
al organismo, 40 millones de dólares (33 millones de euros),
corresponden a demoras de la nación brasileña en 2005,
a los fondos relacionados con las operaciones de paz, con los tribunales
penales para la ex Yugoslavia y Ruanda así como con el presupuesto
regular de la organización, mientras que el restante se refiere
a deudas acumuladas de años anteriores.
Algunos analistas han interpretado esta medida del presidente brasileño,
Lula da Silva, como una estrategia para conseguir que Brasil, el
país más grande de Latinoamérica, obtenga un
asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, una idea
que ha sido desmentida desde la propia Cancillería.
La decisión de liquidar la deuda con la ONU se produce poco
después de que el Gobierno brasileño manifestase su
intención de querer cancelar su deuda con el Club de París,
que alcanza los 5.765 millones de dólares (4.800 millones
de euros) y cuyo vencimiento está fijado en diciembre de
2006, según ha declarado el ministro de Hacienda, Antonio
Palocci. Algunos analistas citados por la prensa regional consideran
que esta decisión forma parte de una estrategia con la que
el presidente brasileño, espera mejorar la imagen del país
en los mercados externos.
A esta operación, hay que añadir también la
cancelación, a principios de diciembre, de la deuda de 15.500
millones de dólares (12.905 millones de euros) con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), que vencía en 2006 y 2007.
Éxitos ocultos. Lula ha acusado a la prensa
del país de ocultar los éxitos que ha conseguido durante
su mandato. Durante su primer pronunciamiento público del
año, el mandatario brasileño destacó que logros
nacionales, como la creación de empleo y el aumento de los
salarios más bajos, no han sido recogidos por los diarios
regionales.
El mandatario brasileño también hizo alusión
a los casos de corrupción a los que se enfrenta la actual
Administración por la existencia de una supuesta red montada
por el gubernamental Partido de los Trabajadores (PT) para sobornar
a diputados. En este sentido, Lula recalcó que su gobierno
no ha puesto obstáculos a las comisiones parlamentarias que
investigan el caso.
En relación a la destitución del ex ministro José
Dirceu, el que fuera el brazo derecho del presidente, Lula reiteró
que hasta la fecha no se han presentado pruebas que le impliquen
en los casos de corrupción del PT. Según la decisión
legislativa, el político brasileño no podrá
ser candidato ni ocupar ningún cargo público hasta
el año 2016. Para entonces Dirceu tendrá 70 años.
Visita del canciller australiano. Pero en la agenda
de esta semana de Lula ha estado marcada por otros temas. El ministro
de Relaciones Exteriores de Australia, Alexander Downer, llegó
esta semana a Brasil para celebrar el 60 aniversario del establecimiento
de relaciones diplomáticas con la nación brasileña.
El canciller australiano, junto a su homólogo en Brasil,
Celso Amorim, reclamaron a la Unión Europea (UE) una mejora
en las condiciones de acceso a los mercados europeos para los productos
agrícolas.
Ambos titulares de Exteriores destacaron el principal acuerdo alcanzado
en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
en Honk Kong, en alusión al compromiso de los países
ricos de eliminar hacia 2013 las subvenciones a las exportaciones
de productos agrícolas. Además, Downer ha indicado
que Australia y Brasil trabajarán juntos en temas referentes
a la liberación del mercado agrícola en el Grupo de
Cairns.
Por otro lado, Downer también tiene previsto ir a México,
con quien celebrará también el 40 aniversario del
establecimiento de relaciones diplomáticas. El canciller
australiano discutirá con su homólogo mexicano, Luis
Ernesto Derbez, la cooperación bilateral en foros multilaterales
como la ONU y el Foro de Cooperación Económica de
Asia y el Pacífico (Apec). Además, el canciller australiano
se reunirá con el ministro de México de Energía,
Fernando Canales, para negociar la venta a Australia de gas licuado
y carbón.
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