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Al cierre del año que acaba de concluir,
las principales divisas latinoamericanas registraron importantes
revalorizaciones frente al dólar. El ranking lo lidera el
real brasileño, cuya apreciación frente a la moneda
estadounidense alcanzó casi el 14%.
La segunda posición la ocupa el peso
chileno con un 8,5% y la tercera el peso mexicano, con un 5,6%.
También fue positiva la evolución del peso colombiano,
que finalizó el año con una revalorización
de algo más del 2%. En todos estos casos, la apreciación
de las monedas locales provocó las reacciónes de las
industrias exportadoras de los diferentes países, preocupadas
porque esta situación generara una pérdida de competitividad.
Justo ayer se descubrió que el Banco
Central de Chile decidió mantener inalterados los tipos de
interés en su última reunión de 2005, en el
4,5%, a raíz de la revalorización del peso, según
las actas de la reunión. Los consejeros de la autoridad monetaria
tomaron en consideración la posición de la industria
exportadora que teme que el peso chileno se fortalezca aún
más, dañando así la fortaleza competitiva de
los productos chilenos en el exterior.
Ayer, miércoles, también el Senado
mantuvo una sesión dedicada a estudiar el tipo de cambio
y sus efectos sobre las ventas al exterior. Algunos senadores reclamaron
que el Banco Central intervenga para frenar la caída del
dólar y para lograr que el tipo de cambio esté más
estable. Sin embargo, tanto el presidente del Banco Central, Vittorio
Corbo, como el Ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre,
aseguraron que muchas de las medidas propuestas para frenar la apreciación
del peso conllevan más riesgos que los que se viven en la
situación actual y defendieron que las fluctuaciones del
cambio están contendidas dentro de un rango aceptable.
También en el caso de Brasil, que cerró
2005 con un superávit comercial récord de 44.760 millones
de dólares, los exportadores han pedido al Banco Central
que tome medidas para que en 2006 el real no vuelva a reforzarse.
Desde el pasado octubre la autoridad monetaria brasileña
ha incrementado sus intervenciones en el mercado de divisas para
frenar la subida del real. Y el pasado 2 de enero el Banco Central
decidió eliminar los límites que existían para
la compra de dólares. Una medida que inmediatamente repercutió
en un descenso de la moneda brasileña frente al dólar.
La moneda que más perdió en su cambio frente al dólar
fue el bolívar venezolano, aunque en este caso se trató
de una devaluación del 12% llevada a cabo por el Gobierno,
ya que en el país está en vigor un régimen
de cambio controlado. Entre las divisas que cotizan libremente,
tan sólo el peso argentino y el sol peruano se depreciaron
frente al dólar. El peso argentino se mantuvo a lo largo
del año por debajo de las tres unidades por dólar.
Sin embargo, a finales de diciembre, cuando el Gobierno anunció
su intención de pagar los 9.810 millones de dólares
de deuda con el FMI, el peso perdió posiciones y el dólar
llegó a cambiarse a 3,1. Gracias a las intervenciones del
Banco Central, que tan sólo en diciembre adquirió
743 millones de dólares para incrementar sus reservas internacionales,
el peso fue recuperando posiciones y cerró el año
con un retroceso del 2,1%. El sol peruano se depreció un
4,3%, debido a las incertidumbres por las elecciones presidenciales
de abril.
Perspectivas. Los analistas auguran
nuevos descensos del peso argentino, por el recorte de las reservas
internacionales por el pago al FMI. Se prevé que el real
se mantendrá estable, mientras que el peso chileno podría
bajar debido a mayores intervenciones del BC.
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