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La contención en los
precios del crudo ha permitido que el IPC de la eurozona
se moderara al 2,2% al cierre de 2005, frente al 2,6% de
septiembre. Pero desde el BCE aseguran que seguirán
vigilando unos riesgos inflacionistas que debido al petróleo
apuntan de nuevo al alza.
El dato definitivo de inflación
de la eurozona correspondientes al conjunto de 2005 volvió
a superar el límite del 2% fijado por el BCE. Los
precios se incrementaron un 2,2%, un porcentaje, sin embargo,
inferior en una décima al dato de noviembre, y cuatro
décimas por debajo del 2,6% que se alcanzó
en septiembre. A pesar de esta relativa moderación
en los meses finales del año, España cerró
2005 con el diferencial de inflación más elevado
de la eurozona, 1,5 puntos, por delante de países
como Grecia, Luxemburgo, Bélgica y Portugal.
La subida en un 40% de los precios
del petróleo fue la principal causa del repunte de
la inflación en la zona euro. Para el año
que acaba de comenzar, el BCE prevé que el IPC supere
de nuevo el 2%, y su economista jefe, Otmar Issing, ha apuntado
que las tensiones procedentes del crudo permanecerán
un tiempo y podrían ser peores, lo que complicaría
aún más los objetivos de estabilidad de precios
planteados por el organismo emisor, que en el mes de diciembre
adoptó su primera subida de los tipos de interés
en los últimos cinco años.
Otmar Issing ha reiterado también
los síntomas de mejora en la economía europea,
en una línea similar a la que recoge el BCE en su
último informe mensual, publicado hoy. En él,
señala que los tipos de interés todavía
permanecen en niveles históricamente bajos
en todos los plazos, lo que representa una orientación
acomodaticia de la política monetaria. Por
ello, el BCE continuará vigilando los riesgos inflacionistas.
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