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La racha alcista que se prolongaba
desde el pasado año en la Bolsa de Tokio se ha frenado
en seco. El índice Nikkei ha registrado su mayor
caída en nueve meses, un 2,8%, sacudido por la presunta
manipulación que habría realizado la empresa
de servicios de Internet Livedoor.
Los escándalos corporativos
habían dejado de ser noticia en la Bolsa de Tokio
en los últimos tiempos. Uno de los episodios más
recordados se remonta a la aguda crisis que sufrió
la automovilística Mitsubishi Motors, al ocultar
información relativa a la accidentalidad de sus vehículos.
En la jornada de hoy, la convulsión regresó
al mercado japonés de la mano de Livedoor. La sede
central de la empresa dedicada a distintos servicios de
Internet, como la venta de entradas y viajes, ha sido tomada
por agentes de la Fiscalía de Tokio, que recabaron
documentación que podría probar, según
publica la prensa nipona, que sus directivos difundieron
informaciones deliberadamente falsas referentes a distintas
adquisiciones con el objeto de inflar su cotización.
Esta presunta manipulación
pone en duda el vertiginoso crecimiento registrado por otras
empresas niponas. El pasado año, las acciones de
Livedoor se dispararon un 90%, más del doble del
40% de revalorización logrado por el índice
Nikkei. La compañía ha multiplicado por 13
sus ventas desde el año 2000, un periodo en el que
ha realizado hasta 20 adquisiciones. En la jornada de hoy,
Livedoor ha sufrido la mayor caída diaria permitida
en sus títulos, un 14%. En su desplome ha arrastrado
a otras empresas de Internet, agresivas también en
las operaciones de compra. La cotización de Rakunten
se hundió un 12%, la de Softbank perdió un
11%, y la de Yahoo! Japan cayó un 8,4%.
La bajada del 2,8% sufrida hoy
por el índice Nikkei le sitúa con un saldo
negativo en 2006 del 1,9%.
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