Las tertulias callejeras familiares, y hasta las privadas, no dan abasto en estos días. El año ha comenzado con un aluvión de acontecimientos casi de interés nacional que arrancan desde los nuevos retos de la economía doméstica (aumento de las tarifas eléctricas) hasta esos asomos de sucesión en el poder una vez muerto el presidente Fidel Castro que, dicho sea de paso, este año arriba a sus 80 de vida y una salud a prueba de extensos discursos que alcanzan cinco y más horas.
El acontecer internacional, en lo que a cercanía geográfica se refiere, no puede estar más animado. La tríada Fidel-Hugo-Evo, más otros que puedan sumarse, está causando preocupaciones en Washington. Rebelión en el traspatio.
Pero en la isla, cada comunidad es una fuente inagotable de sucesos que incluyen hasta el cierre temporal de una farmacia no para remodelarla, sino para poner a todos sus empelados entre rejas por robar. Y así bien pudiera ocurrir en una bodega o sitio de venta de alimentos por cartilla de racionamiento o en la funeraria municipal porque le han “bailado” los zapatos al difunto.
La revolución cubana se juega su última carta si en medio de los grandes proyectos puestos en marcha en una construcción de un nuevo socialismo no logra poner freno al delito y sus diversos apellidos. Dígase corrupción, robo, estafa, engaños y timos para varios volúmenes.
Ahora mismo la militancia afiliada al Partido Comunista se encuentra inmersa en encendidos debates acerca de estas ilegalidades y otros aspectos del futuro. Y los hay que piensan con sus propias cabezas y preguntan a los mandos superiores si ellos saben en realidad cuál es la razón por la cual un jubilado, en vez de pasear perros, gatos o nietos, deben asumir un timón y buscarse la vida como chófer.
Momento crucial el de la Cuba de hoy, en la que ya al menos el canciller Felipe Pérez Roque ha planteado ante el Parlamento premisas de lo que debe y no debe hacerse “cuando esté el hueco que nadie puede llenar”. Estampida de comentarios locales, miamenses e internacionales con los que los analistas se están dando banquete, ya sea en México como por San Petersburgo en sus claras noches.
Y mucho ojo que conviene no confundirse: el cubano sabe lo que tiene que hacer. De momento, detener el desorden y sacar experiencias de sus causas. |