Viernes 13 de enero de 2006
 
Recta final de las elecciones chilenas
Juan Varde (Montevideo)
 

El próximo domingo los chilenos tendrán la oportunidad de decidir quién regirá sus destinos durante los próximos cuatro años. Cercanos al comienzo de la veda política, concluirán las campañas relámpago que caracterizan a los dos candidatos, y sólo debemos aguardar el resultado.

Chile, sólo por mérito propio, se ha convertido en ejemplo para América Latina, por su desarrollo y modernización ha logrado ubicarse en el decimocuarto puesto entre las economías libres del mundo. Es el país que en los últimos cinco años ha desterrado mayor pobreza y el que ha conseguido mayor inclusión social en la región, lo que no es poco. Transita una apertura económica envidiable que le permite aprovechar a pleno el desafío que implica la tan mentada globalización y sus oportunidades.

Es loable el comportamiento de la democracia chilena que puede presumir de un proceso electoral  cautivante y por demás enfático, por el contenido del debate,
-ejemplar-, por las conductas de ambos aspirantes, que representan dos visiones diferentes, pero que constituyen un ejemplo que deberían imitar otros países de la región. Ambos comparten el rumbo en común -lo que garantiza acabadamente el éxito- que han soportado y preservado manteniéndolo, mas allá de las alternancias políticas, anteponiendo, ante todo, el bien de Chile y por consiguiente el de sus ciudadanos.

Por supuesto que en el calor de la lucha electoral, hubo incidentes duros, pero no inusuales, y en todo momento la discusión se centró en cuestiones sustantivas, privando una cuota de equilibrio, aún en los momentos de mayor tensión.

En el periodo de campaña, y en el debate entre los candidatos Bachelet y Piñera, no se eludieron las cuestiones concretas y se demostró fehacientemente el nivel intelectual de los contendientes. Primó la propuesta por sobre la ofensa personal y el debate de ideas fue sinceramente brillante.

Las encuestas favorecen a Bachelet, sin embargo Piñera está al acecho. La llave de la elección está en manos de los democratacristianos: es claro que su ala izquierda es parte de la Concertación, pero es posible que los que se hayan sentido no del todo de acuerdo con esta postura, opten por Piñera, quien claramente se distanció de Pinochet, ya que el socialismo que forma parte de la Coalición ahora parece girar unos grados hacia la izquierda.

No dudamos que Chile seguirá sorprendiendo gratamente a la región, independientemente de la circunstancial administración que conduzca los destinos del país.
Edita Asesores de Publicaciones S.L.