Viernes 13 de enero de 2006
 
Ambos candidatos a la Presidencia de Chile coinciden en reformar el sistema privado de pensiones
 
De modélico a obsoleto
Miguel Cano
 

A menos de 36 horas para saber quien será el vencedor de las elecciones presidenciales de Chile algo está claro: gane Bachelet o gane Piñera, reparar el sistema de pensiones individuales chilenas será uno de los principales objetivos del próximo presidente del país. Quizá por esta razón, el número de inscritos ha aumentado por primera vez en 16 años con la esperanza de que se modifique un mecanismo, que si bien ha influido en otros países del mundo, no garantiza a los chilenos una pensión digna.

La necesidad de modificar el sistema de pensiones chilenos es compartida por el presitigoso analista político, Carlos Malamud, miembro del equipo de investigadores del Real Instituto el Cano. En declaraciones a Americaeconomica.com, Malamud asegura que el mecanismo plantea grandes problemas de sostenibilidad que deben corregirse. Sin embargo, el analista advierte que es díficil que las fuerzas políticas chilenas lleguen a un acuerdo para la completa renovación del sistema. Malamud explicó a este diario que la gestión privada de las pensiones, implementada en Chile en 1980, fue un planteamiento módelico en sus inicios, pero ahora alguno de sus puntos se han quedado obsoletos, por lo que es necesaria su actualización.

El mecanismo está caracterizado por la existencia de instituciones financieras privadas, las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), encargadas de administrar los fondos y ahorrar las pensiones de los chilenos. La cobertura del sistema es obligatorio para todos los empleados y opcional para los autónomos. En ambos casos, la cotización es de un 10% de las remuneraciones y rentas imponibles mensuales.

No obstante, este sistema en opinión de la candidata de la Concertación, Michelle Bachelet, atraviesa una profunda crisis. Por ello, entre los principales puntos de su programa político, la aspirante socialista ha destacado la urgencia de incrementar las pensiones mínimas ya que en su opinión, el mecanismo sólo beneficía a aquellos ciudadanos que tengan ingresos elevados.

La idea es compartida por el aspirante de Renovación Nacional (RN), el empresario Sebastián Piñera, cuyo hermano impuso el modelo de pensiones individuales durante la dictadura de Augusto Pinochet. El candidato de RN ha explicado que la mitad de los chilenos no tienen covertura de pensiones, mientras que el 40% de los ciudanos encuentran dificultades para alcanzar el mínimo de cotización exigido por las AFP

Piñera no quiere desmantelar el sistema, sino mejorarlo, según han reconocido algunos miembros del equipo de campaña del empresario. Esto ha llevado al candidato de RN a proponer pensiones para las amas de casa, un postura para ganar el voto femenino en opinión de Bachelet. Además, ha resaltado la posibilidad de conceder incentivos económicos desde el Gobierno a los más desfavorecidos para motivarles a participar en el mecanismo de pensiones.

Hasta el momento, el único que parece no haber adptado una postura ante estos planteamientos es el hermano del empresario, José Piñera, quien impuso el mecanismo de pensiones privadas durante la dictadura del general Augusto Pincohet. A pesar de las críticas, el modelo ha sido calificado por el preisdente de EEUU, George Bush, como un gran ejemplo del que los estadounidenses tiene que aprender algunas lecciones. Además, se ha implementado con éxito en otros países como Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Perú y Uruguay.

Últimos días. Pero el sistema de pensiones chileno no ha sido el único punto en el que los dos candidatos han basado su discurso electoral de los últimos días. El pasado martes, el actual presidente de Chile, Ricardo Lagos, inició una gira política por la región de Araucanía, donde la candidata de la Presidencia a la Concertación, Michelle Bachelet, obtuvo el menor porcentaje de votos, un 39,5%, en la primera vuelta de las elecciones. En su visita, Lagos se reunió con las comunidades indígenas a las que aseguró que el próximo Gobierno chileno tiene pensado discutir de forma inmediata una ley que otorga reconocimiento constitucional a los pueblos originarios.

El mandatario chileno aprovechó el encuentro para criticar a Sebastián Piñera, el aspirante de Renovación Nacional (RN). Según fuentes de la Presidencia, Lagos recordaró que la medida para reconocer a las comunidades indígenas requiere de quórum calificado por tratarse de una reforma a la Constitución que ya ha sido rechazada varias veces por las fuerzas de la oposición.

El presidente del Senado, Gabriel Ascensio, ha explicado que el objetivo es que la Comisión de Constitución estudie la iniciativa lo antes posible para someterla a votación. Según Ascensio, el texto incorpora un nuevo inicio que señala que "la ley garantizará el derecho a conservar, desarrollar y fortalecer la identidad, idiomas, instituciones y tradiciones espirituales, sociales y culturales de los pueblos indígenas que forman parte de la nación chilena".

El encuentro del presidente chileno con las comunidades indígenas ha confirmado una tendencia que venía manifestándose durante los últimos días: Bachelet y Piñera han intentado movilizar a todo su electorado en la recta final de la campaña electoral. En opinión de algunos analistas políticos consultados por Americaeconomica.com, los chilenos no tiene grandes expectativas de cambio y consideran que, en la forma de gobernar de ambos candidatos a la Presidencia, no habrá muchas diferencias.

Tanto Bachelet como Piñera han manifestado su preocupación ante la abstención que se pueda producir en las segunda vuelta de las elecciones y que podía perjudicar a los aspirantes a la Presidencia. En la primera ronda un 10% de los inscritos decidió a última hora no ir a votar.

Fuentes cercanas al proceso explicaron a este diario que Piñera no ha tenido la capacidad de conseguir el respaldo de los que apoyaron a Joaquin Lavín, el candidato de Unión Democrática Independiente (UDI). Sobre todo, después del debate televisivo entre los candidatos en el que el empresario afirmó que los peores gobiernos chilenos de la historia fueron los de Salvador Allende y Augusto Pinochet. La comparación irritó al sector más conservador de UDI aunque la cúpula de este partido intentó restarle importancia al asunto.

 

 

 

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