| El presidente
de argentina, Néstor Kirchner, continúa negociando
personalmente con los representantes de todos los sectores
productivos del país acuerdos para mantener los precios
bajos. Ayer le tocó el turno a los miembros de toda
la cadena cárnica. El resultado no ha sido tan bueno
como el esperado para el Gobierno. De las cuatro asociaciones
ganaderas sólo dos han suscrito el convenio para
congelar los precios de la carne durante lo que resta de
año. Las otras dos condicionaron su firma a una rebaja
en las retenciones, el impuesto que se cobra a las exportaciones
de carnes. Pero el Gobierno no dio su consentimiento y las
asociaciones se negaron a adherirse al plan anti-inflacionista.
Los representantes de las cámaras
frigoríficas también han suscrito el mismo
acuerdo que los ganaderos. Juntos han establecido que el
precio de la carne vacuna permanecerá en 4,40 pesos
(1,18 euros) el kilo, hasta el final de año. Aunque
podrían haber alguna modificación. Según
el diario Página 12, cada dos meses se revisarán
estos acuerdos y se valorará los costes de producción.
Las otras dos asociaciones que no han secundado
este pacto van a estar a partir de ahora en el punto de
mira del Ministerio de Economía. La ministra Felisa
Miceli, ha asegurado que si se detectan actuaciones que
puedan interferir en el nuevo acuerdo se impondrán
castigos. Y las penalizaciones serán precisamente
sobre las retenciones, los impuestos que estos ganaderos
quieren que se reduzcan.
Los impuestos sobre las exportaciones de
carne se ubican en el 15%. El anterior titular de Economía,
Roberto Lavagna, las incrementó el pasado mes de
noviembre, muy poco antes de ser destituido de su cargo,
desde el 5% a la cifra actual. Un gesto con el que quería
obligar a los ganaderos a vender en el mercado interno.
Estos nuevos acuerdos se suman a los que
ya ha conseguido el Gobierno de Kirchner con los responsables
de los supermercados, los productores lácteos, entre
ellos Danone, y el gigante Procter & Gamble, que comercializa
productos de higiene y belleza.
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