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Las
negociaciones entre Argentina y Brasil para limitar las
importaciones cuando exista el riesgo de que los sectores
industriales de alguno de los dos países se vea dañado
ha vuelto a ser un fracaso. Ayer martes, miembros de la
Cancillería y del Ministerio de Industria brasileño
se reunieron con sus homólogos argentinos en la Secretaria
de Industria del país austral. El único acuerdo
que alcanzaron fue realizar un nuevo encuentro mañana
jueves en Rio de Janeiro. Según el calendario establecido
por los dos gobiernos, Kirchner y Lula tendrían que
suscribir este convenio el próximo 31 de enero. Pero
algunos analistas aseguran que hay muchas posibilidades
de que se postergue la firma.
Argentina
y Brasil tratan desde hace meses de pactar la denominada
Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC) para
poner remedio al desequilibrio comercial dentro del Mercosur.
Este instrumento permitiría elevar los aranceles
a los productos industriales cuando uno de los sectores
de ambos países se empezara a resentir por las importaciones
del país vecino.
El
más interesado en estas negociaciones es Argentina.
El presidente Néstor Kirchner fue quien llevó
esta propuesta al seno del Mercosur. La presión de
los otros miembros del bloque forzaron la aceptación
de los industriales brasileños, los que más
productos manufacturados importan.
El
Gobierno de Lula está fuertemente presionado por
la Confederación Nacional de Industria (CIC), que
exige al Ejecutivo que no se acoja a este protocolo. Piden
además, que si se suscribe el convenio también
se aplique al resto de los componentes del Mercosur.
Según fuentes del diario Página
12, algunos de los negociadores están muy desaminados.
La posibilidad de que se haga un nuevo calendario y se prolonguen
todavía más las conversaciones, cobra fuerza.
Aunque también reconocen que hay muchos gestos de
voluntad política por ambas partes.
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