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presidente del Congreso de Ecuador, Wilfrido Lucero, ha
reconocido que las relaciones con el Ejecutivo no pasan
por un buen momento. La razón son las constantes
acusaciones que los miembros del gabinete de Alfredo Palacio
lanzan sobre los diputados. Algunos ministros aseguran que
la negativa de los congresistas para celebrar la Asamblea
Constituyente responde sólo a intereses políticos.
Lucero también ha reconocido que esta confrontación
ha paralizado por completo la actividad legislativa.
A pesar de que el Gobierno de Alfredo Palacio
haya desistido en su objetivo de celebrar una Asamblea Constituyente,
ante la feroz oposición de los miembros del Congreso,
que siempre han preferido realizar combios en el país
a través de una Asamblea Constitucional, las marcadas
diferencias entre ambas partes hace imposible alcanzar un
acuerdo.
La pasada semana, el Ejecutivo ecuatoriano
anunció que ya no insistiría en la Constituyente
y que se pondría a trabajar junto al Congreso para
realizar algunas reformas políticas parciales, entre
ellas la ley electoral, de cara a las elecciones del próximo
mes de octubre.
Sin embargo, éstas no salen adelante.
El ministro de Interior, Alfredo Castillo, que asumió
el cargo hace tan sólo un mes, es el peor valorado
por los congresistas. Los enfrentamientos entre los diputados
y el ministro han llegado hasta el punto de que Castillo
anunciara que dejaría su cargo, si a cambio los congresistas
rectifican su solicitud y aceptan la realización
de la Asamblea Constituyente.
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