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Miércoles 25 de enero de 2006 
 
El presidente del Congreso de Ecuador reconoce que las relaciones con el Gobierno son malas
 

El presidente del Congreso de Ecuador, Wilfrido Lucero, ha reconocido que las relaciones con el Ejecutivo no pasan por un buen momento. La razón son las constantes acusaciones que los miembros del gabinete de Alfredo Palacio lanzan sobre los diputados. Algunos ministros aseguran que la negativa de los congresistas para celebrar la Asamblea Constituyente responde sólo a intereses políticos. Lucero también ha reconocido que esta confrontación ha paralizado por completo la actividad legislativa.

A pesar de que el Gobierno de Alfredo Palacio haya desistido en su objetivo de celebrar una Asamblea Constituyente, ante la feroz oposición de los miembros del Congreso, que siempre han preferido realizar combios en el país a través de una Asamblea Constitucional, las marcadas diferencias entre ambas partes hace imposible alcanzar un acuerdo.

La pasada semana, el Ejecutivo ecuatoriano anunció que ya no insistiría en la Constituyente y que se pondría a trabajar junto al Congreso para realizar algunas reformas políticas parciales, entre ellas la ley electoral, de cara a las elecciones del próximo mes de octubre.

Sin embargo, éstas no salen adelante. El ministro de Interior, Alfredo Castillo, que asumió el cargo hace tan sólo un mes, es el peor valorado por los congresistas. Los enfrentamientos entre los diputados y el ministro han llegado hasta el punto de que Castillo anunciara que dejaría su cargo, si a cambio los congresistas rectifican su solicitud y aceptan la realización de la Asamblea Constituyente.


 
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