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Miércoles 25 de enero de 2006 
 
Los cambios del Gobierno de Evo Morales en la cúpula del Ejército provocan un altercado
 

El flamante presidente boliviano, Evo Morales, ha vivido un altercado en el segundo día de su mandato. Ayer martes, el mandatario designó a los nuevos altos mandos militares. Los nombramientos, que se habían guardado en silecio, provocaron el malestar de algunos de los invitados y de los miembros del Ejército que conocieron, en ese mismo instante, que eran relegados de sus cargos.

Sólo un momento después de que Evo Morales designara al general Wilfredo Vargas como jefe del Estado Mayor, algunas mujeres del público comenzaron a gritar. Se quejaban de que Vargas no cumplía todos los requisitos estipulados para asumir el cargo.

Otro de los candidatos al cargo, Marco Antonio Vázquez, que también se encontraba en el salón principal del Palacio de Quemado, sede del Gobierno boliviano, empezó a lanzar gritos en contra de la nueva decisión de Evo Morales.

Además, el antecesor en el máximo cargo del Ejército, Carlos Delfín, se sumó a las protestas y acusó al nuevo mandatario boliviano de no respetar la institucionalidad del Ejército.

La situación alcanzó tal crispación que los miembros de la policía que se encontraban en el lugar no fueron capaces de retener a los exaltados y los compañeros de partido del MAS tuvieron que intervenir para calmar los ánimos, expulsar de la sala a los exaltados y continuar con el acto oficial.

El general Vázquez era el primero de su promoción y según las leyes castrenses le correspondería a él asumir la nueva cúpula de las Fuerzas Armadas. Pero, según fuentes oficiales, su candidatura se deshechó después de que se confirmara que había participado el pasado mes de diciembre en el transporte de misiles bolivianos a EEUU para destruirlos en este país. Una acción que no tuvo el consentimiento el Gobierno de Eduardo Rodríguez, que en esa fecha todavía era el presidente de Bolivia.

 

 


 
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