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Lunes 23 de enero de 2006 
 
Los movimientos indios, excépticos con el nuevo Gobierno boliviano
 

El mismo día que el Congreso designaba a Evo Morales presidente de Bolivia, uno de sus antiguos aliados, Felipe Quispe, líder de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), se mostraba excéptico sobre el futuro del nuevo Gobierno. Quispe ha reconocido que teme que Evo retrase el cumplimiento de sus promesas electorales: la nacionalización de los hidrocarburos y el reparto de títulos de propiedad de tierras a los indios. Si eso ocurriera, el líder sindical está dispuesto a organizar protestas en contra del nuevo presidente.

Quispe, uno de los líderes sindicales que estuvieron al lado de Evo Morales en las protestas que derrocaron a Sánchez de Lozada y forzaron la salida de Carlos Mesa, ha puesto un plazo a Evo Morales para que se pongan en práctica los objetivos por los que lucharon junto. A partir de hoy empiezan a contar 90 días.

Antes de la Asamblea Constituyente, que se iniciará el próximo mes de marzo, el nuevo Gobierno de Evo Morales debe haber puesto en práctica lo que ha prometido en la campaña electoral con la que ha ascendido a la Presidencia de Bolivia. De lo contrario, el propio Quispe ha asegurado que la comunidad indígena se sentirá defraudada. Un sentimiento que se transformaría en rechazo y que se expresaría con protestas y bloqueos. La misma técnica que utilizaron en contra de los anteriores gobiernos neoliberales.

En la misma línea está la posición de la principal patronal del país, la Confederación Obrera Boliviana (COB), liderada por Luis Solares. En declaraciones a este diario, Solares también ha señalado que su organización comparte el ultimátum de la CSUTB. Y ha dejado claro que no vacilará en echar del poder a Evo Morales.

Algunos analistas consideran que estas amenazas no preocupan mucho al MAS, puesto que el partido de Evo Morales también tiene el respaldo de otras muchas organizaciones sociales que serían capaz de contrarrestar las presiones en contra del flamante Gobierno.

Sin embargo, parece que el MAS ha adoptado una posición preventiva. Antes incluso del nombramiento de Evo Morales, el partido ya había colocado al frente de las dos Cámaras del Poder Legislativo a dos de sus miembros. En el Congreso lo tenía fácil, pues el MAS tiene la mayoría. Pero el Senado ha necesitado el apoyo de los grupos minoritarias, la Unión Nacional (UN) y el Movimiento Revolucionario Nacionalista (MRN), para reunir los votos necesarios.

Ahora, el MAS tiene cubiertos toda la cadena de sucesión, en el caso de que el presidente volviera a dejar vacante su cargo. Según la Constitución, el segundo eslabón lo ocupa el vicepresidente, seguido del presidente del Senado y del Congreso.

 
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