|
El presidente
Hugo Chávez se reunió hayer miércoles
con los dirigentes de la Conferencia Episcopal Venezolana
en el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno. El encuentro
se producía después de que surgieran algunas
tiranteces entre el Ejecutivo y la institución eclesiástica,
tras las declaraciones del antiguo presidente de la Conferencia,
en las que acusaba a Chávez de estar llevando al
país al desastre.
Ahora el Gobierno
y la Conferencia han hecho las paces. Tanto el presidente
venezolano como la cúpula eclesiástica se
procesaron muchos elogios mutuamente y destacaron la voluntad
de diálogo de sus respectivos interlocutores. El
entendimiento ha sido tal, que van a empezar a trabajar
juntos y ayudar a los venezolanos más pobres.
Sin embargo,
no han hecho ningún comentario sobre el rifirrafe
que protagonizaron la semana pasada.
El conflicto lo inició el cardenal Rosalio Castillo
Lara, que durante su misa, arremetió duramente
contra el Ejecutivo de Chávez. Ese mismo día,
el domingo 15 de enero, el presidente refutaba esas palabras
durante su intervención en el programa radiofónico
dominical 'Aló Presidente'.
Pero
las objeciones del mandatario no quedaron ahí. Chávez
también declaró que tenía informaciones
que demostraban que algunos miembros de la Conferencia tienen
contacto con paramilitares venezolanos y que habían
participado en la gestión del golpe de Estado que
hizo tambalear su posición hace cuatro años.
El
mandatario incluso aseguraba tener documentos que lo acreditan.
El presidente de la Conferencia Episcopal, Ubaldo Santana,
anunció que quería comprobar las informaciones
que tiene Chávez. Y, en caso de que se demostrara
la autenticidad de esos papeles, adoptar las acciones pertinentes.
|