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En una entrevista concedida
al diario Wall Street Journal, el presidente de
EEUU, George Bush, ha negado por completo la posibilidad
de que la industria de la automoción estadounidense,
que atraviesa una de las mayores crisis de su historia,
vaya a recibir ayudas públicas de cualquier tipo.
Ante las preguntas directas
sobre el asunto que realizan sus entrevistadores, el presidente
de EEUU afirma que General Motors y Ford deben concentrarse
en fabricar productos relevantes para los consumidores y
no mirar hacia el gobierno federal en busca de ayuda para
cubrir sus compromisos de pensiones o sus gastos de cobertura
sanitaria, para continuar diciendo que, hasta el momento,
no ha recibido ninguna petición al respecto de la
industria de la automoción.
El actual inquilino de la Casa
Blanca sale así al paso de los múltiples rumores
que apuntaban a la posibilidad de que las dos principales
automotoras de Detroit recibieran ayuda pública.
Una ventaja que sí han gozado otros sectores como
la industria de la automoción o las aerolíneas.
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