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En una rueda de prensa celebrada
esta mañana en la Casa Blanca (hora local) el presidente
de EEUU, George Bush, ha afirmado que su país no
puede ser socio en busca de la paz de un partido que tiene
entre sus objetivos declarados la destrucción del
Estado de Israel. Bush, sin embargo, ha dejado la puerta
abierta a la entrada en el Gobierno palestino de los virtuales
vencedores de las elecciones celebradas ayer, siempre que
renuncien expresamente a esa parte de su programa, porque
no es posible hablar de paz con un grupo terrorista.
Para el presidente de EEUU,
los resultados de estos comicios son una clara llamada de
atención del pueblo palestino a sus líderes
actuales. Una vieja guardia que no conecta con los intereses
reales de la población a la que debe representar.
Aun así, Bush confía en que el actual presidente
de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, siga en su cargo,
con idependencia de la composición de un Gobierno
que, en cualquier caso, no está formado todavía.
Antes de estas declaraciones
del presidente, la secretaria de Estado, Condolezza Rice,
había hecho también una declaración
oficial en la que afirmó que EEUU se felicitaba por
el orden que había reinado en las votaciones de ayer
y hacía extensiva esta felicitación al pueblo
palestino. Rice, sin embargo, recordó también
que Washington ni ha cambiado, ni piensa cambiar nunca,
la estrategia desarrollada hasta ahora con respecto a la
lucha antiterrorista.
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