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Según una información
publicada hoy por el New York Times, si los derechos
de explotación que cobra Hacienda a las gasistas
hubieran subido en la misma proporción que el precio
de mercado del combustible, la factura fiscal habría
aumentado en 700 millones de dólares.
Los expertos de este diario,
que aseguran haber realizado una investigación de
más de tres meses sobre este asunto, aseguran que
la legislación permisiva con el sector aprobada por
la actual Administración, que siempre ha procurado
favorecer a las compañías energéticas,
permite que estas empresas manejen en su contabilidad dos
precios distintos para el mismo gas extraído y vendido.
Y uno de ellos, el que sirve para calcular el derecho de
explotación (royalty) que se paga al Estado es sustancialmente
más reducido que el que aparece en los documentos
públicos destinados a informar a sus accionistas.
Según los cálculos
efectuados por los expertos consultados por el diario neoyorquino,
en 2005 el precio considerado a efectos fiscales fue un
22,41% inferior al que se incluyó en las cuentas
de resultados. Y aun así, las cuentas no terminan
de salir del todo.
En el periodo comprendido entre 2001 y 2005 el precio de
venta al público del gas natural se ha duplicado.
Sin embargo, el pasado año fiscal, que concluyó
en EEUU en septiembre, las compañías abonaron
a Hacienda un total de 5.150 millones de dólares,
un 3,8% menos que el dinero que abonaron en 2001.
Los informadores del New
York Times han encontrado a una industria muy reticente
a explicar esta diferencia en las cifras, según aseguran.
Pero la legalidad de las prácticas parece fuera de
duda. La Hacienda permite a las gasistas aplicar deducciones
sobre el precio de venta que se convierte en base imponible
por conceptos tales como los costes de transporte, el procesado
y el mantenimiento de los gasoductos.
Royalty.
Según el New York Times, la tasa de los
royalties varía entre el 12% y el 16% del
total del dinero ingresado por la venta de gas. Pero existe
un gran número de deducciones, aprobadas por Bush,
que permiten reducir la cantidad final a la que se le aplica.
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