| Varios analistas latinoamericanos coinciden en poner en duda que Brasil necesite el 'Gasoducto del Sur'. Las incógnitas se concentran en varios aspectos. Según estos expertos, Brasil ya tiene suministros de gas suficientes, el Gobierno de Lula no ha podido dar salida a proyectos mucho más simples y, por último, los costes podrían hasta duplicar la cifra que se hizo pública en la reunión de Brasilia del pasado jueves.
El director ejecutivo del Instituto Fernand
Braudel de Economía Mundial, ubicado en Sao Paulo,
Norman Gall, ha declarado a la prensa local que “tanto
Brasil como Argentina tienen sus propias reservas que pueden
cubrir perfectamente su demanda interna”, y de hecho,
la empresa petrolera estatal brasileña, Petrobras,
ha invertido unos 18.000 millones de dólares (14.600
millones de euros) para desarrollar los propios campos brasileños
de gas natural.
Otras dudas afectan directamente a la competencia
del Gobierno brasileño para afrontar una obra de
semejantes características. Algunos analistas se
preguntan si Brasil podrá acaparar el proyecto del
gasoducto, puesto que, según afirman, el Gabinete
brasileño no consigue realizar estudios similares
para proyectos de 500 kilómetros tras diez años
de discusión, y el interrogante está puesto
en si ahora irán a realizar estudios en detalle para
un proyecto de 10.000 kilómetros en seis meses.
Además, piensan que el esfuerzo financiero
puede llegar a duplicarse si, como declararon en la reunión
del pasado jueves los mandatarios, el gasoducto respetará
al medio ambiente. En caso de que se vaya a cumplir esta
promesa, el coste del proyecto pasaría de los 20.000
millones de dólares (16.500 millones de euros) que
se apuntaban en un principio, a los 40.000 millones de dólares
(33.000 millones de euros).
Por otra parte, algunos expertos se
sorprenden por la poca concreción en las informaciones
oficiales que dan los respectivos gobiernos. La próxima
reunión tendrá lugar el 10 de marzo, en Argentina.
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