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Miércoles 25 de enero de 2006 
 
La sociedad latinoamericana, dividida ante el proyecto del gasoducto

 

El “Gasoducto del Sur” ha dividido la opinión de la sociedad en la región. El proyecto ha hecho que empiecen a elevarse protestas de colectivos ecologistas, anti – imperialistas y defensores del pueblo indígena. Sin embargo, el beneficio económico, político y social que puede reportar esta obra hace que otra parte de la sociedad, además de los gobiernos de los países creadores del proyecto, lo apoyen incondicionalmente.

Las primeras protestas emergen ante la forma que va tomando el proyecto del gasoducto impulsado por Hugo Chávez, Lula da Silva, Néstor Kirchner y, actualmente también, Evo Morales. Según los ecologistas de la región, el gasoducto, de unos 12.000 kilómetros (ya que se dividirá en dos a la altura de la selva amazónica), dañaría severamente la Guayana venezolana y la Cuenca amazónica, además de extender su “destrucción a lo largo de todo su recorrido”.

A estas protestas se suman algunos colectivos en defensa del pueblo indígena, puesto que la construcción del proyecto podría afectar a la vida de estas comunidades, muchas de ellas ubicadas en terreno selvático. Además, algunos críticos de la prensa de los países que han ideado el proyecto, advierten a Evo Morales de que el único imperialismo que existe no es el de EE UU, sino también otros “más cercanos”, puesto que la petrolera estatal venezolana, PDVSA, tiene pensado abrir una sucursal en la capital boliviana, con la intención de ayudar y asesorar al Gobierno de Morales en la gestión del gas.

Por otro lado, además de las autoridades de Argentina, Venezuela, Brasil y Bolivia, algunos analistas y expertos en materia económica, así como consultores jurídicos de la talla de Humberto Hernández, opinan que el “Gasoducto del Sur” es un paso más para “la integración energética de América Latina”. Hernández argumenta que, a pesar de lo costoso del proyecto, con el precio del gas se amortizaría el coste de la obra en un periodo de cinco años.

Los brasileños calculan que el gasoducto transportará un promedio de 100 millones de metros cúbicos diarios de gas venezolano. Aparte de que Venezuela tiene la mayor reserva de gas del continente (y la cuarta del mundo, ya que se calcula una reserva de 4.15 billones de metros cúbicos), Bolivia cuenta con la segunda reserva del continente (calculada en unos 85 millones de metros cúbicos), y el gasoducto podría ayudar a toda la región a obtener gas de estas dos naciones.

 
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