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Lunes 23 de enero de 2006 
 
Empresarios latinoamericanos piden un programa de trabajadores temporales en EEUU
 

Las 23 Cámaras de Comercio Latinoamericanas definirán durante los próximos días en Miami una estrategia para apoyar la creación de un programa de trabajadores temporales, que se incluya en la reforma migratoria que el pasado mes de diciembre aprobó el Congreso estadounidense. El presidente de la American Chamber México (Amcham), Larry Rubin, ha anunciado la posibilidad de contratar a empresas de lobby especializadas para presionar al Senado de EEUU, que en febrero discutirá la propuesta.

De esta forma, los empresarios de las distintas Cámaras de Comercio del subcontinente, buscan luchar contra una reforma migratoria en la que se establecen medidas restrictivas para la inmigración, al criminalizar a los ciudadanos indocumentados y al proponer la construcción de un muro en la zona fronteriza entre EEUU y México.

Rubin aseguró que la valla no frenará la entrada de inmigrantes, ya que se buscará la forma de evadirla. Además, el máximo responsable de la Amcham reconoció que para las empresas integrantes de la agrupación comercial, que representan el 85% del total de la inversión extranjera en México, es urgente que se modifiquen las reformas migratorias porque existe un déficit de 40 millones de puestos.

Si se regulasen los 10,3 millones de indocumentados que actualmente se encuentran en EEUU, de los que el 48% son de origen mexicano, se podría hacer frente a esa asuencia de mano de obra, según destacó Rubin.

Propuesta McCain-Kennedy. Los empresarios ya manifestaron su desacuerdo a través de una carta dirigida al Congreso estadounidense, firmada por el presidente de la Cámara de Comercio Americana, Thomas J. Donahue, junto a 30 hombres de negocios, en la que se propone la creación de un programa de trabajadores temporales en el país, según destaca la prensa local.

En concreto pretenden que se apruebe la propuesta de inmigración planteada por los senadores republicanos Kennedy y McCain. El texto detalla que los trabajadores internacionales pueden ocupar trabajos que requieran pocas habilidades y estudios pero que previamente hayan sido rechazados por los ciudadanos estadounidenses.

De esta forma, los inmigrantes podrán optar por un permiso de tres años, renovable por otros tres más. Concluidos los seis años, los inmigrantes podrián iniciar el proceso para obtener la residencia permanente en EEUU.

 

 
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