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Las 23 Cámaras de Comercio
Latinoamericanas definirán durante los próximos
días en Miami una estrategia para apoyar la creación
de un programa de trabajadores temporales, que se incluya
en la reforma migratoria que el pasado mes de diciembre
aprobó el Congreso estadounidense. El presidente
de la American Chamber México (Amcham), Larry Rubin,
ha anunciado la posibilidad de contratar a empresas de lobby
especializadas para presionar al Senado de EEUU, que en
febrero discutirá la propuesta.
De esta forma, los empresarios
de las distintas Cámaras de Comercio del subcontinente,
buscan luchar contra una reforma migratoria en la que se
establecen medidas restrictivas para la inmigración,
al criminalizar a los ciudadanos indocumentados y al proponer
la construcción de un muro en la zona fronteriza
entre EEUU y México.
Rubin aseguró que la
valla no frenará la entrada de inmigrantes, ya que
se buscará la forma de evadirla. Además, el
máximo responsable de la Amcham reconoció
que para las empresas integrantes de la agrupación
comercial, que representan el 85% del total de la inversión
extranjera en México, es urgente que se modifiquen
las reformas migratorias porque existe un déficit
de 40 millones de puestos.
Si se regulasen los 10,3 millones
de indocumentados que actualmente se encuentran en EEUU,
de los que el 48% son de origen mexicano, se podría
hacer frente a esa asuencia de mano de obra, según
destacó Rubin.
Propuesta McCain-Kennedy.
Los empresarios ya manifestaron su desacuerdo a través
de una carta dirigida al Congreso estadounidense, firmada
por el presidente de la Cámara de Comercio Americana,
Thomas J. Donahue, junto a 30 hombres de negocios, en la
que se propone la creación de un programa de trabajadores
temporales en el país, según destaca la prensa
local.
En concreto pretenden que se
apruebe la propuesta de inmigración planteada por
los senadores republicanos Kennedy y McCain. El texto detalla
que los trabajadores internacionales pueden ocupar trabajos
que requieran pocas habilidades y estudios pero que previamente
hayan sido rechazados por los ciudadanos estadounidenses.
De esta forma, los inmigrantes
podrán optar por un permiso de tres años,
renovable por otros tres más. Concluidos los seis
años, los inmigrantes podrián iniciar el proceso
para obtener la residencia permanente en EEUU.
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