|
El rápido ascenso del candidato nacionalista
a la Presidencia de Perú, Ollanta Humala, en los últimos
sondeos de intención de voto, ha motivado a los principales
actores políticos del país a centrar su atención
en el proyecto gasífero de Camisea, Perú LGN, uno
de los programas de inversión de capital más importantes.
Humala ha propuesto que se revise el contrato del las empresas internacionales
que operan en la zona, con el objetivo de aumentar sus impuestos.
Sin embargo, las multinacionales energéticas, algunas de
las cuales ya se enfrentan a una situación similar en Bolivia,
parecen no estar preocupadas.
Los responsables de las tres compañías
que conforman el consorcio que trabaja en la zona, del que la estadounidense
Hunt Oil Company tiene un 50% del capital, la surcoreana SK Corporation
un 30%, y la hispano-argentina Repsol YPF un 20%, han coincidido
al señalar que confían en la democracia peruana y
en la estabilidad de la que goza el Gobierno de Perú. El
proyecto contempla la construcción y operación de
una refinería de licuefacción en Pampa Melchorita,
a 169 kilómetros al sur de Lima. La planta tendrá
una capacidad nominal de cuatro millones de toneladas/año
de gas natural licuado que se comercializará en la costa
oeste de EEUU y México.
El presidente Ejecutivo de Repsol YPF, Antonio
Brufau, ha reafirmado la permanencia de la compañía
en la nación peruana, donde ha invertido cerca de 1.000 millones
de dólares (823 millones de euros) en los últimos
años. Brufau aseguró, en declaraciones a la prensa
local, que cree en el sistema político del país, en
el que la alternancia en el poder es un tema razonable. El responsable
de la compañía hispano-argentina destactó además
la importancia de la construcción de la planta que procesará
el gas excedente de Camisea para su exportación a EEUU y
México.
Por su parte, Ray Hunt, el presidente de Hunt Consolidated, a la
que pertenece Hunt Oil Company, coincidió con Brufau en valorar
la estabilidad de la que goza el Gobierno peruano y descartó
cualquier temor a una crisis política de cara a las elecciones
presidenciales de Perú, el próximo mes de abril. Para
el director de SK Corporation, Jeong Joon Yu, el proyecto de Camisea
convertirá a Perú en el centro de negocios de Latinoamérica.
No obstante, la actividad de las multinacionales energéticas
no parece satisfacer a algunos responsables sindicales de Perú.
El secretario de la Confederación Nacional de Trabajadores
(CNT), Juan José Gorritti, señaló a Americaeconomica.com
que el Ejecutivo de Alejandro Toledo acepta imposiciones de
grandes trasnacionales con el pretexto de obtener inversión
extranjera.
Por esta razón, Gorriti pide al Gobierno peruano que revise
los contratos de las empresas extranjeras con el fin de evaluar
si realmente existen exoneraciones, unos vestigios que en su opinión
proceden de la Administración de Alberto Fujimori.
Pero la Administración de Perú ha descartado tajantemente
que las multinacionales energéticas gocen de algunos privilegios
en cuanto al pago de impuestos. El presidente de la Sociedad Nacional
de Minería, Petróleo y Energía, Carlos del
Solar, explicó, en declaraciones a la prensa regional, que
actualmente el Consorcio paga el 37,24% de la producción
bruta por concepto de regalía. En este sentido, la sociedad
aportó el año pasado 200 millones de dólares
(164 millones de euros).
Estabilidad. Además de la tranquilidad
de los inversores extranjeros, el presidente del Banco Central de
Perú, Kurt Burneo, ha querido subrayar la percepción
de estabilidad financiera que presenta el país. Sobre todo,
para responder a algunos analistas económicos que manifestaron
su temor a que el incremento de apoyo popular hacia Humala alejara
el interés de los hombres de negocio internacionales.
Burneo informó que la bolsa de valores de Lima registró
un incremento del 2,99% en su índice general, la mayor subida
en lo que va de año. El máximo responsable del instituto
emisor garantizó que el mercado no ha tenido sobresaltos
y que no hay ninguna razón por la cual se puedan generar
situaciones comprometidas en la bolsa de valores.
Sin embargo, la aparente sensación de tranquilidad que intenta
manifestar Burneo no se cumplió a finales de 2005, cuando
el aspirante nacionalista irrumpió por primera vez en los
sondeos electorales al ocupar la segunda posición. En diciembre,
el instituto emisor informó que el riesgo país de
Perú se había incrementado en casi 40 puntos básicos
hasta alcanzar las 198 unidades, la mayor subida registrada durante
el año pasado.
El riesgo país no fue el único indicador afectado.
El mismo mes, la Bolsa de Lima experimentó su peor caída
en 2005, con una pérdida de un 4,65%. El primer ministro,
Pedro Pablo Kuzcynski, atribuyó los malos resultados a la
presencia de Humala, un político en su opinión, desconocido
por los inversores y con un marcado discurso nacionalista. El impacto
provocó incluso que la prensa peruana comenzase a hablar
de un 'efecto Humala', en la economía, tras cinco años
en los que parecía inmune a las crisis políticas.
Empresarios. Este clima actual de aparente calma
no termina de convencer a los empresarios peruanos. Según
fuentes consultadas por Americaeconomica.com, la máxima
responsable de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), Graciela
Fernández Baca, ha adviertido de que cualquier intento de
cambiar drásticamente el mercado actual, una intención
que parece estar en el programa político de Humala, no sería
adecuado para el futuro del país.
Además, Fernández-Baca considera que el tratato de
libre comercio (TLC) que ha comenzado a consolidarse con EEUU beneficiará
al país, en respuesta a las pretensiones del candidato nacionalista
de convocar un referéndum entre los ciudadanos peruanos para
conocer su opinión sobre el TLC. El vicepresidente de la
República, David Waisman, interpretó los planes del
ex comandante como un rechazo hacia el acuerdo comercial.
Humala propone en su programa político la instauración
de una Segunda República a través de una Asamblea
Constituyente y rechaza los monopolios así como la completa
liberalización de la economía.
|