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Al cierre de esta edición todavía
no había comenzado la sesión, pero según todas las agendas,
el Parlamento boliviano tiene previsto hoy viernes nombrar al presidente
del país, Evo Morales, y a su vicepresidente, Álvaro
García. Un acto que se refrendará el próximo
domingo, con el juramento de Evo ante un dios indígena. Aunque
en estos momentos, Evo sólo es mandatario electo, su partido,
el MAS, ya ocupa todos los puestos claves en la línea sucesoria
que marca la actual Constitución, por si "volviera a
producirse" la ausencia del presidente que ha salido de las
elecciones antes del fin de los trabajos de la Asamblea Constituyente.
La Constitución establece que el primer
suplente del presidente es el vicepresidente. Pero en ausencia de
este, el presidente del Senado es quién obtendría
el relevo. El siguiente en la línea sucesoria es el máximo
representante del Congreso y, en el último lugar, el presidente
de la Corte Suprema de Justicia. Los tres primeros eslabones de
esta cadena sucesoria son personas muy cercanas a Evo Morales. Forman
parte del MAS desde sus orígenes y conocen muy bien el proyecto
político de su líder.
Al frente de la Cámara alta está
Santos Ramírez, quien fue congresista en los anteriores gobiernos.
También formó parte de la Comisión de Desarrollo
Económico del Congreso, la misma que analizaba los contratos
petroleros suscritos con las compañías internacionales,
después de que se acabara el plazo previsto por la Ley de
Hidrocarburos para cambiar los convenios a la nueva legislación.
Para el Congreso se ha elegido a Edmundo Novillo. Un viejo amigo
de Evo, que participó de forma muy activa en todas las manifestaciones
que ha encabezado su partido.
En la Cámara baja, el MAS lo tenía
fácil, ya que ocupa 72 de los 130 escaños totales.
Sin embargo, en el Senado el partido de Evo Morales no ha sido autosufiente.
Han necesitado el apoyo de la Unión Nacional (UN), que lidera
el empresario Samuel Doria Medina, la tercera fuerza política
más votada en los comicios, y del Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR), que quedó en cuarto lugar y que tiene
al frente a Michiaki Nagatani.
El esquema de distribución de los asientos
del Senado después de 18 de diciembre asigna al MAS 12 escaños
y al ex presidente Jorge Quiroga, Podemos, 13. El ex mandatario
quería sacar provecho de esta situación de esta pequeña
ventaja, pero no ha podido. Los votos del MNR y la UN han sido decisivos
y han truncado todas las aspiraciones de Quiroga.
A pesar del contundente triunfo electoral del MAS, su victoria
está avalada por el 53% de los votos, su Gobierno no se perfila
sencillo. Tiene la presión de grupos como la Confederación
Obrera Boliviana (COB) y la Confederación Sindical Única
de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), que exigen cambios
radicales en el país, como la nacionalización de los
hidrocarburos, en un plazo muy breve de tiempo: 90 días.
Antes de la cita del inicio de la Asamblea
Constituyente, prevista en el mes de marzo, si el nuevo Gobierno
boliviano no ha puesto en práctica sus promesas electorales,
Evo Morales corre el riesgo de que se desate una oleada de protestas
en su contra. Algo que podría tener un final muy tráfico
para él. Los representantes de estas dos confederaciones,
que siempre han estado a su lado en las manifestaciones que pusieron
punto y final a las presidencias de Sánchez de Lozada y Carlos
Mesa, lo han dicho claro. Han asegurado que no vacilarán
en echarlo del poder y, para conseguirlo, están dispuestos
a utilizar la misma técnica que ya ha sido probada y exitosa:
las manifestaciones y los bloqueos.
Para algunos analistas estas amenazas no suponen
una alarma para el MAS. Porque este partido político cuenta
con la ventaja de ser el único en Bolivia que tiene una estructura
totalmente armada. Las agrupaciones opositoras, por el contrario,
están muy disgregadas desde la crisis de Sánchez de
Lozada. Además, otro punto a favor del MAS es que no sólo
se sustenta en los líderes campesinos e indígenas,
sino que también hay otros muchos sectores de la sociedad
que le dan su apoyo y que, según los expertos políticos,
podrían contrarrestar las presiones contra Evo.
Los viajes de Evo. Mientras
en Bolivia el MAS desplegaba toda su táctica para contruir
un Gobierno fuerte, el líder del partido, finalizaba con
su gira internacional en Argentina. En el país austral, Evo
Morales se reunió con el presidente Néstor Kirchner.
Juntos hablaron sobre energía y comercio. En la rueda de
prensa posterior al encuentro, en la que no participó el
mandatario argentino, Evo aseguró que quiere construir una
alianza energética con los países de la región.
Precisamente, este asunto es el que Kirchner iba a tratar de primera
mano con Chávez y Lula en Brasil, al día siguiente
de su charla con Evo.
Además de este punto, el líder boliviano también
ha anunciado que incrementará el precio del gas que ahora
vende a Argentina. Esta afirmación no ha hecho más
que confirmar lo que ya había adelantado el vicepresidente
electo de Bolivia, Álvaro García, que hace dos semanas
aseguró que no se mantendrán los actuales precios
solidarios. En estos momentos, Bolivia y Argentina tienen un contrato
suscrito por el que el país austral compra gas boliviano
a un precio denominado "solidario", cinco veces más
barato que en el mercado internacional. La fecha de finalización
de este convenio cumple en diciembre de 2006, aunque podría
terminar antes.
Evo Morales no ha precisado ninguna fecha, pero sí ha explicado
que esos contratos se concedieron cuando Argentina estaba sumida
en una aguda crisis económica a inicios del 2002. Pero ahora,
la situación ha cambiado. Sin embargo, los planes del nuevo
Gobierno no perjudican tanto a Argentina. Evo Morales ha querido
dejar claro que esta decisión no significa que se vaya a
terminar el suministro de combustible. Todo lo contrario. Lo que
propone el líder boliviano es incrementar todavía
más los intercambios de gas y crear con los vecinos de la
región una alianza energética.
Kirchner no participó en la rueda de prensa que sí
ofreció Evo después de reunión. Le sustituyó
el canciller Jorge Tatiana. Esta situación ya resulta familiar
al líder boliviano. En España, José Luis Rodríguez
Zapatero tampoco compartió con él su charla con los
medios de comunición. Algo que fue muy comentado por la prensa
estadounidense. The Herald Tribune, un diario hecho en
Europa para lectores de EEUU, interpretó este hecho como
un gesto del presidente español hacia Washington.
Antes de llegar a Argentina, el líder boliviano también
tuvo un almuerzo con el ex presidente español Felipe González.
En esta ocasión, el tema de conversación fueron las
autonomías. Una cuestión que será clave en
Bolivia el próximo mes de marzo, cuando se celebre la Asamblea
Consituyente y se realice un referéndum autonómico.
Las autonomías. Felipe González,
que ha viajado a Bolivia como miembro del 'Club de Madrid', organismo
que tienen financiación de la Comisión Europea para
poner el marcha el programa "Apoyo a un Consenso Político
Nacional para la Gobernabilidad en Bolivia", compartió
con el líder boliviano su experiencia en este tema. Durante
el mandato de González (1982-1996), su Gobierno tuvo que
hacer frente a las demandas autonómicas de algunas de las
provincias españolas, como el País Vasco, donde el
grupo terrorista ETA pide la autodeterminación.
Aunque las demandas autonómicas bolivianas no tienen ningún
tinte terrorista, sí han sido protagonistas de grandes conflictos
con los anteriores gobiernos. Santa Cruz es la provincia que abandera
este reclamo. En ésta se concentran la mayor parte de los
recursos energéticos y sus líderes empresariales quieren
tener la administración de los mismos.
El pasado 28 de diciembre, Evo Morales se reunió con el
Comité Pro Santa Cruz, que aglutina a los empresarios de
la región. Con ellos, se comprometió a impulsar la
consulta autonómica. Hasta el momento, el Congreso boliviano
nunca ha autorizado la celebración de un referéndum
de estas características, ni durante el Gobierno de Sánchez
de Lozada, ni durante la Administración de Carlos Mesa. Será
ahora, con Evo Morales como presidente, cuando los cruceños
puedan ver cumplidas sus aspiraciones.
No son estas las únicas preocupaciones del líder
boliviano. Ahora cuando se va a convertir en presidente, Evo no
sabe muy bien dónde fijará su residencia. Según
la prensa local, hay muchas posibilidades de que se vaya a vivir
a un piso y deje el Palacio de Gobierno para actos oficiales. Un
gesto que marcaría más su condición humilde.
Prensa Latina añade otra connotación a esta indecisión,
la agencia de noticias cubana asegura que Evo Morales ha recibido
algunas amenazas y que teme por su seguridad.
Los que también deben estar preocupados es la empresa textil
boliviana Punto Blanco, que aunque no saben que vestimenta que usará
Evo Morales, han lanzado al mercado una nueva línea jerseys
iguales al que ha popularizado el líder boliviano en su gira
internacional.
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